Nos fuimos del Mundial antes de lo esperado. Triste golpe, porque la gente vive de su trabajo e ingresos, pero también de sueños y esperanzas que, incluso cuando los impactos son pasajeros, hacen parte del imaginario individual y colectivo que se va construyendo. No somos ni tan buenos como creíamos antes del Mundial, ni tan malos como ahora sentimos. No han desaparecido las 5 clasificaciones desde 2002 (de 7 posibles), ni jugadores en los mejores equipos del mundo, ni la demanda por nuestras jóvenes promesas, o que clasificamos segundos en una competencia dura (aunque como lo dije hace un mes, quizás sobrevaloramos su nivel). Y también es cierto que exageramos pensando que teníamos la mejor defensa del mundo (es buena, pero no tanto, y eso se vio en varios partidos), olvidamos que no había ningún líder en la cancha (ninguno lo asumió), que no podíamos corregir los defectos de una delantera que casi no hace goles desde hace rato. Ahora pensemos en el próximo Mundial (habrá la Copa América como intermedio preparatorio), recordando que pelearemos en Sudamérica por 3 cupos y medio (incluyendo el repechaje) pero solo entre 7 países (Argentina, Uruguay y Paraguay ya están clasificados) ¡Estaremos en 2030, aunque las probabilidades sean más exigentes! Y ¿para eso?Uno. Algo que parece obvio pero no lo es, en el país donde desgraciadamente los intereses y amistades son tan importantes: que los dirigentes no intervengan en el proceso de escoger jugadores. ¿No ha sucedido? Por favor no nos engañemos, obviamente sí. Hay jugadores que no debieron ser convocados y peor alineados, y otros fueron dejados de lado.Dos. Tenemos una base importante. Fuimos una de las selecciones más jóvenes de 2026 y hay talento, incluso adelante con Nilson, Gonzalo, Yeboah y unos más. Pero obviamente hay que reencontrar más talentos ofensivos. ¿Difícil? Bueno, hace apenas 20 años lo tuvimos, con Méndez, Aguinaga, Kaviedes, Delgado, Tenorio, Toño.Tres. Encontrar un nuevo entrenador que no reciba órdenes y tenga conocimientos, cierta experiencia, hambre de construir. Esto último es clave, implica superar la comodidad de los entrenadores que le dedican pocas horas y energía. Recordar al Draskovic de hace 35 años, que recorrió el país buscando jugadores y adaptando una visión a lo que era el potencial ecuatoriano, aprovechando el biotipo afroecuatoriano de fuerza, velocidad y habilidad deportiva. Habrá que estar claros en ¿cuál es el siguiente nivel que queremos y podemos alcanzar y qué necesitamos para lograrlo?Cuatro. Recordar que además de la estrategia, se necesita construir una cultura de selección. ¿Cultura? Unos dicen que es “lo que la gente hace cuando el jefe no está”, otros que “la cultura se come a la estrategia en el desayuno” (la cultura es esencial). No la tuvimos. Deambulamos. ¿Nos comprometimos? ¿Qué empujaba al grupo? El abrazo casi festivo de Moi y Piero con los de Curazao tras un pésimo partido, o la actitud de Piero luego de la expulsión, son malas señales, en esos momentos solo cabe la bronca interna... ¡Vamos al 2030 para no sacrificar una excelente generación! (O)