En Norteamérica se disputa la Copa del Mundo de las estrellas. No hay dudas de que Lionel Messi, Mbappé, Harry Kane, Vinicius Juniors, Michael Olisse, Erling Haaland son los grandes destacados. Pero también es el Mundial de las revanchas y uno de los grandes casos es el de Matías Galarza Fonda. El mediocampista de la Selección de Paraguay fue la gran figura en la eliminación a la poderosa Alemania y el baluarte en las esperanzas para enfrentar a la imparable Francia en octavos de final.

Aunque su presente lo sitúa en la élite global, su crecimiento no se explica sin los cimientos que construyó mientras vestía la camiseta de Talleres.

La victoria paraguaya ante el combinado germano no fue solo una cuestión de entrega colectiva; fue la noche en la que Galarza Fonda se “recibió de jugador de Mundial”, según las emotivas palabras de su entrenador, Gustavo Alfaro. En una batalla táctica sin cuartel, Galarza Fonda fue el encargado de darle dinámica y criterio a un equipo que resistió con hidalguía.

No solo asistió a Julio Enciso con un centro preciso a los 42 minutos para el primer gol, sino que se dio el lujo de tirarle un caño a la estrella del Bayern Munich Jamal Musiala y convertir su penal en la tanda de definición.