Durante años, Jamie Waylett fue una cara habitual de la saga cinematográfica de Harry Potter. Aunque nunca tuvo un papel protagonista, millones de espectadores lo identifican como Vincent Crabbe, uno de los inseparables compañeros de Draco Malfoy. Sin embargo, su trayectoria dio un giro radical y terminó alejándose por completo de la interpretación.Waylett nació en Londres en 1989 y llegó a la franquicia de Harry Potter casi por casualidad. Inicialmente había sido considerado para interpretar a Dudley Dursley, el primo de Harry, pero finalmente fue elegido para dar vida a Vincent Crabbe, uno de los alumnos de la casa Slytherin que acompañaban a Draco Malfoy junto a Gregory Goyle. Antes de eso apenas tenía experiencia interpretativa.Waylett apareció en las seis primeras películas de la saga, desde Harry Potter y la piedra filosofal (2001) hasta Harry Potter y el misterio del príncipe (2009). Aunque su personaje apenas tenía diálogo, se convirtió en uno de los rostros reconocibles del grupo de antagonistas de Harry Potter y fue también la única interpretación cinematográfica de su carrera. 2009 fue su punto de inflexión: ese año fue condenado a realizar trabajos comunitarios tras declararse culpable de cultivar cannabis en el domicilio familiar. Poco después comenzó el rodaje de Harry Potter y las reliquias de la Muerte, pero Waylett ya no regresó a la franquicia. Las funciones de su personaje fueron asumidas por el personaje de Blaise Zabini.Su situación empeoró en 2011, cuando fue detenido por participar en los disturbios de Londres. Las imágenes de las cámaras de seguridad lo mostraban portando un cóctel molotov durante los altercados y también fue acusado de recibir objetos robados. En 2012 fue condenado a dos años de prisión, una sentencia que prácticamente puso fin a cualquier posibilidad de continuar su carrera como actor.