El interés por el manga, un estilo de cómic japonés, sigue creciendo en Madrid. Los libreros del sector coinciden en que el bum que tuvo en la pandemia se ha mantenido y que hoy es la opción preferida en las tiendas de tebeos. Como respuesta a esta tendencia, Akira Cómics, mítico local en el Barrio del Pilar, comenzó a principio de año las obras para ampliar su espacio. El objetivo es convertirse en la tienda de cómics más grande de Europa. El establecimiento pasará de 1.080 metros cuadrados a más de 1.500 ―repartidos en dos plantas de 750 metros cuadrados― con la ampliación de su sección de manga, que será nombrada Neo Tokyo. La previsión es que esté lista al final de este año y que la nueva sección tenga espacio para acoger alrededor de 25.000 referencias del cómic japonés, un nicho que, en palabras de Jesús Marugán, uno de los dueños de Akira Cómics, ha eclosionado en los últimos años.En toda la tienda hay unas 60.000 referencias, la mayoría de cómic americano, seguido del japonés, tebeos europeos y libros de distintos géneros. Con la ampliación, Akira Cómics apuesta por la historieta nipona: actualmente exhiben 15.000 referencias de este formato y la proyección es llegar a 25.000. La decisión de apostar por el manga no es improvisada. “Es el futuro del cómic en occidente”, anticipa Marugán.Emilio Gonzalo, secretario de la Sectorial del Cómic ―grupo formado por representantes de distintas áreas del sector de toda España―, afirma que “los chavales tiran muchísimo por el manga”, especialmente los más jóvenes. Gonzalo subraya que Madrid tiene potencial para convertirse en referente del cómic, sin embargo, matiza que todavía le falta tejido industrial. “En Madrid estamos por encima de las 30 tiendas de cómic, pero Barcelona sigue concentrando prácticamente todas las grandes editoriales y eso hace que muchos autores todavía crean que estando en Barcelona hay más posibilidades. Al final se mueve más en Barcelona, pero el consumo poblacional de cómic está muy repartido y en Madrid se consume prácticamente lo mismo o más de lo que se está consumiendo en Barcelona”, explica Gonzalo.Este consumo se puede ver en el barrio del cómic en Madrid, localizado en la céntrica Malasaña y del que forman parte las calles de la Luna y de la Estrella ―donde están tiendas como Otaku Center, Omega Center y Atom Cómics―. Es la tarde y una veintena de personas pasea por las estanterías y revisa las novedades en Otaku Center, local especializado en manga. Uno de ellos es Jaime Ortega, madrileño de 54 años. En sus manos ya tiene los títulos que ha seleccionado para el mes y habla con propiedad de las historias que está siguiendo: Versus y Spy x Family. “Son relatos apasionados y que van más allá de la historia típica de seremos buenos, seremos malos”, subraya. También lee cómic americano, europeo, español, francobelga e italiano. Tiene colecciones de Marvel y DC y sigue el clásico Mortadelo y Filemón. Pero en el manga resalta cosas que no ha visto en producciones occidentales: “Narran otro mundo, otra historia, con más pasión”. El primer acercamiento de Ortega al manga fue cuando era pequeño, con series de anime como Mazinger Z y Comando G. Le sedujo la cultura oriental y estudió japonés en la Escuela de Idiomas de Madrid. Se formó en Geografía e Historia, pero su trabajo ha estado ligado a la traducción del japonés al castellano. Fue su gusto por el anime, el manga y los idiomas lo que guio su vida. Él gasta unos 30 euros al mes en cómics y recita perfectamente las sinopsis de las sagas que ha seguido. Jorge Arribas, de 30 años, también ha venido a hacer la compra. Su favorito es el shonen, el manga dirigido al público joven [de 12 a 18 años] enfocado en historias de acción, amistad, aventura y superación personal. Comenzó viendo anime ―los muñequitos que suelen emitir por la televisión―, pero dice que acude al manga porque a veces hay diferencias entre lo que se anima y lo que se escribe. “Es mejor conocer las historias como se conciben en el inicio”, comenta.Daniel Coronado es el dueño de Otaku Center y afirma que desde que abrieron hace 18 años, siempre ha habido crecimiento. “En la pandemia se dio un fenómeno que nos favoreció. Muchos padres comenzaron a ver series de su infancia o de su juventud con sus hijos. Tenías padres viendo Death Note con sus hijos, compartiendo afición”, relata. Esto se tradujo en un nuevo aire para el manga, lo que le permitió recuperar aficionados de antaño y ganar nuevos lectores. Cada semana, Otaku Center recibe por encima de 2.000 clientes y vende más de 6.000 volúmenes al mes. Son cifras que Coronado compara con Omega Center, su otro local y donde vende cómic americano y europeo. En un marco general, entre 2005 y 2010, el manga se iguala con el cómic americano y, desde entonces, es lo que más se vende.El secreto con el que el manga ha logrado crecer con semejante éxito está en su propia creación. “Es un producto hecho para vender”, subraya el dueño de Otaku Center. Coronado explica que los japoneses no crean el cómic pensando únicamente en la historia: “Sí que sea buena y que enganche, pero ya piensan en poder hacer figuras, una serie animada, una película si hace falta”. Oriol Estrada, especialista en cultura japonesa, agrega que la estructura narrativa también es clave. La mayoría de historias son arcos bastante largos y, si se quiere profundizar en la narración, hay que comprar un tomo tras otro. “El ritmo del manga hace que en muchas páginas se expliquen pocas cosas. Cuando leemos historias, buscamos cierta satisfacción, que las cosas se te expliquen, que haya un cierre, y en el manga te van dando las cosas poquito a poquito”, explica Estrada. Otro atributo del manga está en su narración visual, “dinámica y centrada en las emociones”. Los lectores de manga valoran las emociones que les transmiten las historias. Arancha Sáez, alicantina radicada en Madrid, revisa meticulosamente las novedades en Otaku Center. “Ahora mismo soy muy exclusiva y siempre busco algo que me haga sentir algo en el cuerpo. No cualquier cosa me vale. En plan, Made in Abyss me gusta mucho. Me produce mal cuerpo. Es una historia muy turbia”, dice frente al estante. Siete kilómetros al norte, en Akira Cómics, Guadalupe entra por primera vez a la tienda para buscar una de sus sagas favoritas: No me lo digas con flores. “Soy muy fan de Sailor Moon, veía los dibujos de pequeñita y tengo la colección. A raíz de eso empecé a ver que había manga de este tipo”, cuenta al confesar su gusto por las historias románticas. La evolución comercial del manga también la confirman las editoriales. Óscar Valiente, director de Norma Editorial, cifra en más de 250 los títulos de manga que publican al año, lo que supone casi la mitad de las ventas. “El cómic en general y el manga en particular tienen un magnetismo que es capaz de generar ilusión entre nuevos lectores”, comenta. Valiente atribuye también algo de magia a este formato, que no ha cambiado a lo largo de 100 años, manteniéndose como “un libro de bolsillo en blanco y negro” que sigue emocionando a los lectores.
El ‘manga’ domina en las tiendas de cómic de Madrid
El estilo japonés suma seguidores y es la apuesta principal en los locales de tebeos de la capital








