Cuando Criaturas Bizarras comenzó a tomar forma durante la pandemia, Julián Cortizo y su equipo imaginaban una sátira exagerada sobre la Argentina contemporánea. Años después, muchas de aquellas situaciones parecen haber dejado de ser una deformación humorística para convertirse en parte de la vida cotidiana. La serie, creada junto a Marito Falcón y Ramiro Dunogent, llega ahora a Flow después de un recorrido por festivales internacionales con una propuesta que mezcla animación 2.5D, cultura pop de los años ochenta y noventa y un humor absurdo que utiliza personajes extravagantes para retratar las miserias de la sociedad. “Lo que antes exagerábamos hoy parece una representación bastante fiel del presente”, resume Cortizo. — “Criaturas Bizarras” parece dialogar con una tradición muy argentina de humor absurdo y sátira social, pero al mismo tiempo está llena de referencias a la cultura pop global de los años ochenta y noventa. —La nostalgia es hoy un vehículo de llegada muy fuerte para el público. Sin dudas, “lo viejo funciona”. Pero también hay algo dentro de la cultura pop que para nosotros es fundamental. Gran parte de esos íconos no nacieron acá: vienen de afuera, se instalan en nuestra idiosincrasia y terminan formando parte de la diversidad cultural del país. Nos divertía deformarlos y presentarlos retorcidos, mezclándose entre nuestros personajes. Son elementos que, en teoría, no nos pertenecen, pero conviven con nosotros desde hace décadas y forman parte de nuestra identidad.