Cada cuatro años el Mundial regala estas epopeyas increíbles en otros escenarios. La heroicidad de Cabo Verde duró hasta la segunda parte de la prórroga. Pero durante más de 110 minutos, la humilde selección africana miró a los ojos y le puso el miedo en el cuerpo a la favorita Argentina. Convertido en uno de los héroes del Mundial, Vozinha, estuvo muy cerca de amargarle la existencia a Messi y sus muchachos. El debutante llevó a la agonía a la campeona y solo cedió ante ella en la prórroga y con un gol de rebote en un córner. El saque de esquina lo botó Messi para que lo cabecease Romero. El balón dio en la mano de Diney Borges para colarse en la portería de Cabo Verde, que vendió carísima su piel con un hermoso ejercicio que dejó boquiabierto a la hinchada de la albiceleste en Miami y al mundo entero en la televisión. A dos campeonas del mundo había frustrado Vozinha. España no pudo marcarle al portero de 40 años del Chaves y Uruguay también se estrelló contra Cabo Verde. Pero en ninguna de esas dos selecciones estaba Leo Messi. La tercera campeona de mundo, la defensora del título, a la se enfrentó la selección africana tenía un factor totalmente diferencial. A sus 39 años, el diez de la albiceleste es un lujo. El argentino separa el mundo del fútbol como Moisés, divide las defensas para pasar entre ellas. Una noche más, intervino en los tres goles de su país, que lo necesitó como siempre.Resistencia memorableNadie ha podido ganar a los debutantes del archipiélago en 90 minutos. Ni siquiera Messi y la última campeonaPero, contra todo pronóstico, el cuento de Cabo Verde también frenó al diez y al último campeón. Nadie ha podido ganarles en el tiempo reglamentario. La epopeya tuvo tintes legendarios y se hace un hueco en la historia de los recuerdos imborrables. Y eso que Messi no entiende de fábulas ni de moralejas. Cuando entra en el campo no tiene amigos ni conoce enemigo pequeño. Y menos en un Mundial.A veces los números se quedan cortos para explicar el control que ejerce sobre un partido, sobre su propio equipo y sobre la pelota, la única que hay, que casi le obedece. Como si hubiese un hilo el pase en profundidad de Lisandro Martínez superó a Diney y fue directo a donde iba su carrera. Como si tuviese un imán en la bota izquierda, amortiguó el envío del defensa y la pelota se le quedó perfecta para rematar ante la salida desperada de Vozinha.En su casa de Miami, Messi había hecho lo más difícil: poner a Argentina por delante con su séptimo gol del Mundial, los mismos que marcó en Qatar, pero ahora en cuatro encuentros. Pero Cabo Verde no le perdió la cara al partido nunca. Bubista tiene un equipo compacto que sabe lo que quiere y no hace regalos. Es una selección que no da fácil su brazo a torcer ni se desconecta. Los del archipiélago jugaron mucho respeto pero sin ningún miedo, sobre todo a partir del descanso. El 1-1 fue merecido. Mendes encontró a Duarte pasando la pelota por debajo de las piernas de Medina y el chut cruzado de éste también le hizo un túnel a Lisandro antes de pasar por arriba del pie del Dibu Martínez.El empate silenció a la vociferante hinchada argentina. Ya no había cánticos contras los ingleses, ni los brazucas ni referencias a la tercera o la cuarta estrella. Solo sudores fríos y caras de incredulidad. Scaloni, el técnico de la albiceleste, que tampoco lo veía claro, recurrió a Julián Álvarez y Nico González para arreglar el lío.Pero el que realmente se activó y contagió al equipo y a la grada fue Messi, que de nuevo fue el que más rebeldía mostró y se multiplicó para monopolizar todos los ataques.El partido se convirtió en un duelo entre Míster Mundial, el futbolista más laureado de la historia y el único con ocho Balones de Oro, y Vozinha, el veteranísimo portero descubrimiento del torneo, al que no renovaron en un equipo de la segunda portuguesa pero que es uno de las caras del Mundial y tiene 18 millones de seguidores en las redes.Y ese cara a cara fue más igualado de lo que cualquiera podría pensar al inicio. Ni quedándose solo Messi en un uno contra uno pudo superarle. Esta vez tuvo que chutar con la derecha y el portero salvó con el cuerpo. Y tampoco de falta con picardía. Quiso sorprender y chutó mientras Vozinha aún colocaba una barrera a pesar de Leo no había pedido distancia. Ni así.En pleno diálogo entre ambos, la última ocasión antes de la prórroga fue del 10 y del portero, como no podía ser de otra forma. Fue una falta ideal para un zurdo en la que Messi eligió la potencia a la colocación. Además en el trayecto, el balón lo desvió levemente Sidny Cabral. Pero incluso con ese toque apareció Vozinha para llevar al defensor de título y al máximo goleador de la historia de la Mundiales a la prórroga.Después del 2-1 de LisandroSi alguien pensó que Cabo Verde se rendiría, Sidny Cabral se encargó de demostrar que se equivocaba con uno de los goles del MundialEl hechizo duró noventa minutos pero no más porque en el primer córner del tiempo extra se cayó el truco. Messi centró, MacAllister peinó y Lisandro, solo, fusiló a Vozinha. Si alguien dio por rendido a Cabo Verde se equivocó como se encargó de demostrar Sidny Cabral con uno de los goles del Mundial, una rosca imparable para el Dibu Martínez. El goleador se volvió loco de la emoción e incluso saltó a la grada a buscar a su novia.Era el minuto 103 y todo volvía a empezar de nuevo. Hasta que en otro córner, ya en la segunda parte de la prórroga, el envío de Messi encontró la cabeza del Cuti Romero. El rebote en la mano de Diney Borges descolocó a Vozinha y fundió a negro el cuento memorable de Cabo Verde, que no pudo caer de forma más heroica.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour