Anthropic acusa a empresas chinas de destilar sus modelos de IA, pero su propia historia judicial expone una paradoja: buena parte de la inteligencia que hoy se protege como propiedad privada fue entrenada con conocimiento ajeno sin licenciar. Esta semana se conoció una carta de Anthropic, la empresa detrás de Claude, al Senado y a la Casa Blanca de Estados Unidos. Allí denuncia que operadores vinculados a Alibaba, dueños de la IA Qwen, crearon unas 25.000 cuentas falsas que le hicieron 28,8 millones de consultas a Claude entre abril y junio, como parte de un presunto plan para destilar las inteligencias artificiales de Occidente. Ya en febrero había acusado de lo mismo a otros tres laboratorios chinos, incluido DeepSeek. ¿Destilar una inteligencia artificial? Arranquemos por simplificar la acusación: Anthropic dice que empresas chinas están extrayendo capacidades de sus modelos para crear los propios. En criollo: le estarían robando parte de su inteligencia. Y quien tiene la llave de estos modelos accede a una tecnología que ya mueve la economía.
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