NoticiaEn su primer año en la región, la organización invirtió USD 59 millones en proyectos de salud, energía y agricultura en Colombia, Brasil y Haití.Lyana Latorre lidera la oficina regional de la Fundación Rockefeller para América Latina y el Caribe, con sede en Bogotá. Foto: Fundación Rockefeller03.07.2026 19:13 Actualizado: 03.07.2026 19:13
Hace poco más de un año, la Fundación Rockefeller formalizó en Bogotá su primera oficina regional dedicada a América Latina y el Caribe. Al frente de esa apuesta está Lyana Latorre, vicepresidenta para América Latina, quien en entrevista con EL TIEMPO habló sobre los resultados de ese primer año y la forma en que buscan diferenciarse de los modelos tradicionales de cooperación internacional. La conversación se dio en el marco de la presentación en Bogotá del Informe de Impacto 2025 de la Fundación, Big Bets, Real Results. LEA TAMBIÉN Los datos más importantesA nivel global, al Fundación llegó a 731 millones de personas con una inversión aproximada de 350 millones de dólares durante 2025 y movilizó otros 3.000 millones de dólares a través de alianzas. A nivel regional, Latorre precisó que la inversión en América Latina y el Caribe durante 2025 fue de 59 millones de dólares en el primer año de funcionamiento de la oficina de Bogotá. De acuerdo con datos oficiales, los esfuerzos de la organización permitieron reducir, disminuir o capturar 84 millones de toneladas de CO2e y proteger o restaurar 23 millones de hectáreas de tierra. Es decir, una superficie comparable a la de Utah, Reino Unido o Guyana. LEA TAMBIÉN Con respecto a la distribución de recursos por región, se señala que África recibió más de 133 millones de dólares; Asia y Oceanía 93 millones, América Latina y el Caribe 59 millones y Estados Unidos y Norteamérica 49 millones. Los programas e iniciativas de la Fundación Rockefeller en ColombiaUno de los proyectos destacados por Latorre fue Dengue.IA, una plataforma desarrollada en Cali en conjunto con la Universidad Icesi. "Es una aplicación que en un periodo de dos semanas puede prevenir con un 93 por ciento de asertividad. Está en capacidad de ver dónde se van a presentar casos de dengue en las 22 comunas de Cali, en toda la ciudad", explicó.Para la vicepresidenta, la clave de esta herramienta es el margen de anticipación que ofrece. "Eso le permite a un equipo local ir a hacer campañas de prevención", indicó. Con la iniciativa, se protege a 2,2 millones de personas. LEA TAMBIÉN Un proyecto similar se desarrollo en Brasil. Allí, la meta fue identificar brotes infecciosos antes de que se convirtieran en crisis sanitarias u hospitalarias. De acuerdo con el comunicado de la Fundación, el sistema ÆSOP fue desarrollado junto con Fiocruz y la Universidad Federal de Río de Janeiro. Desde su creación, ha ayudado a prevenir 86 brotes antes de que escalaran, beneficiando a cerca de cuatro millones de personas. El plan es logar expandirlo a estados brasileños adicionales en 2026, tras el aval del Ministerio de Salud del país. Buena parte de esos brotes, según Latorre, están asociados a los cambios climáticos, excesos de calor e inundaciones que favorecen la aparición de mosquitos y otros vectores. "Ver un proyecto en donde en seis meses tú puedes tener números de evidencia para mostrar, eso es maravilloso. Eso lo permite la tecnología", afirmó. LEA TAMBIÉN Además, en el mismo país, la Fundación organizó otras dos iniciativas. En el noreste, el proyecto Health in Harmony apoyó a coaliciones lideradas por mujeres indígenas para revertir la deforestación en la Amazonía y proteger la biodiversidad. Como resultado, cerca de 20 mil miembros de comunidades en nueve territorios indígenas recibieron respaldo para proteger dos millones de hectáreas de selva tropical. En Haití, a través de Global Energy Alliance, se impulsó la expansión de sistemas de paneles solares desarrollados por la empresa local Alina Enèji, que llevaron electricidad confiable a más de 21 mil personas en zonas rurales afectadas el deterioro de la infraestructura eléctrica. La llegada de la Fundación Rockefeller a la regiónLa decisión de establecer una oficina formal en la región no fue improvisada. "Fueron muchos años de revisión. Hay mucha historia y mucho contexto y eso lo facilitó", señaló Latorre. Aunque la Fundación ya tenía presencia en América Latina, la novedad está en contar con un equipo pequeño y regional que trabaja de la mano con la sede en Nueva York. "No queremos una relación solo por un proyecto puntual. Queremos construir relaciones como lo han hecho las otras oficinas en Asia y África", expresó. LEA TAMBIÉN El recibimiento de las comunidades a las que han podido llegar ha sido bueno. "La gente entiende la oportunidad, la intención", reflexionó. El desafío, en realidad, está en lograr que los proyectos sean implementados de manera efectiva y que perduren en el tiempo. En especial cuando se trata de lugares remotos: "No es implementar para decir que se hizo, es tener resultados reales y permanencia". Esto, de acuerdo con la vicepresidenta, se debe a que la Fundación ha llegado de manera humilde a las comunidades. "Nunca llegamos a imponer, siempre llegamos a aprender". Ese espíritu, dijo, está detrás de uno de los mensajes que la oficina regional quiere impulsar: dejar de asociar la cooperación y la filantropía con la caridad o el asistencialismo. "En nuestro lenguaje no está donar. En nuestro lenguaje no está caridad. En nuestro lenguaje no quiere estar ayúdame con esto puntual", afirmó Latorre. En su lugar, propuso pensar la relación como una colaboración entre pares. "En vez de hacer una donación a una institución, hagamos una colaboración a una coalición".Ese mensaje se refleja también en el informe presentado por la Fundación, que incluyó el lanzamiento de "Cinco agendas para activar la transformación del sector filantrópico en América Latina y el Caribe". El documento, elaborado tras un proceso de consulta con organizaciones filantrópicas y actores públicos, privados y de la sociedad civil de la región, identifica cinco prioridades estratégicas para fortalecer el ecosistema filantrópico regional: entre ellas, acelerar modelos de financiamiento más colaborativos, fortalecer capacidades locales y ampliar el rol de la filantropía como catalizador de innovación, resiliencia y desarrollo sostenible.Además, a través de un comunicado, el presidente de la Fundación, Rajiv J. Shah, mencionó que si bien los compromisos globales de ayuda se redujeron de manera drástica el año pasado, también se evidenció la valentía de líderes en Estados Unidos, África, Asia y América Latina que optaron por mantener la ambición. De cara al futuro, Latorre dijo que el principal reto será consolidar lo construido durante este primer año: "Que la región y Colombia tengan súper claro qué estamos haciendo. Eso es número uno". En segundo lugar, buscarán ampliar el portafolio de países de manera responsable. Y subrayó un reto adicional: que la oficina de Bogotá sea entendida como una oficina regional y no solo colombiana.SABRINA BASTIDAS IGUARÁNUNIDAD DE DATOSMás noticias Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








