En México, la población de animales abandonados se acerca a los 30 millones, aunque no existe un censo oficial que mida el abandono de alados.
Cientos de patos pekín americanos son descargados de camionetas a las afueras de un mercado de mascotas en el centro de Ciudad de México. “Son como Merlín”, murmuran algunos vendedores ambulantes, que aprovechan con discreción la popularidad del ave mundialista, una moda que ha encendido las alarmas de animalistas en México.
A primera hora de la mañana, las crías desembarcan hacinadas en cajas de cartón para ser enumeradas en un pasillo oculto por una puerta de metal. Los comerciantes no paran de contar: la cifra supera el centenar y las ventas vuelan, porque el pato, aseguran, “se vende bien”.
Ya sea por unidad o por mayoreo, el precio ronda entre 30 y 50 pesos, según constató EFE en un recorrido por las calles del mercado ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza.
El vacío legal









