La Selección Argentina volvió a comprobar durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 que, además de contar con uno de los planteles más competitivos del torneo, posee un patrimonio intangible que la acompaña en cada competencia internacional: una hinchada capaz de transformar cualquier estadio en una extensión de las tribunas del Monumental o de cualquier cancha del fútbol argentino. Desde el comienzo del certamen organizado por Estados Unidos, México y Canadá, decenas de miles de simpatizantes albicelestes coparon aeropuertos, estaciones de tren, rutas, bares y plazas de las principales ciudades sede, protagonizando una de las movilizaciones de aficionados más numerosas y coloridas del campeonato.
La postal comenzó a repetirse varios días antes de cada encuentro de la selección dirigida por Lionel Scaloni. Familias enteras, grupos de amigos, jubilados, estudiantes y fanáticos llegados desde distintos puntos de la Argentina, pero también desde Europa, Australia y numerosos países latinoamericanos, confluyeron en los tradicionales banderazos organizados por los simpatizantes argentinos. Vestidos con camisetas albicelestes, bombos, redoblantes, banderas gigantes y réplicas de la Copa del Mundo, miles de personas recorrieron las calles cantando clásicos del repertorio futbolero argentino, generando un clima festivo que rápidamente se convirtió en uno de los grandes atractivos para los medios de comunicación.











