Las historias de ciudades perdidas que emergen bajo las aguas causan verdadera fascinación y la búsqueda de la mítica Atlántida desvela a los arqueólogos. Ahora, en un lago del país Kirguistán (oficialmente República Kirguisa), en Asia Central, los investigadores hallaron restos de un antiguo asentamiento que tendría características similares a las del famoso mito.Cerca de Toru-Aygyr, arqueólogos de la Sociedad Geográfica Rusa (RGS, por sus siglas en inglés) se sumergieron hasta cuatro metros de profundidad en el lago y encontraron objetos y restos de edificios de una ciudad islámica medieval que alguna vez formó parte de la Ruta de la Seda y que habría quedado sumergida tras un gran terremoto en el siglo XV.Las exploraciones identificaron estructuras de ladrillo cocido, restos de edificios y una extensa necrópolis musulmana de unas 14 hectáreas, con tumbas orientadas hacia La Meca.Ese detalle funerario es uno de los más importantes, porque ayuda a fechar y contextualizar el asentamiento. Según los arqueólogos, la ciudad habría sido un importante centro comercial y religioso en una zona estratégica de Asia Central.La RGS informa que “el objetivo de la expedición era estudiar el complejo sumergido de Toru-Aygyr y que los científicos descubrieron los restos de un cementerio medieval, grandes vasijas de cerámica y partes de un edificio de ladrillos cocidos, lo que confirma que en este lugar existió una antigua ciudad”.La ciudad perdida de Issyk-KulLa información añade que, durante siglos, Issyk-Kul fue un lugar de contacto entre culturas, religiones y rutas mercantiles. Por eso, la existencia de una ciudad relevante en su entorno no sorprende; lo verdaderamente llamativo es su grado de conservación y que gran parte de su huella haya quedado bajo el agua.Las inmersiones realizadas por equipos vinculados a la RGS y a la Academia Nacional de Ciencias de Kirguistán permitieron localizar estructuras que podrían corresponder a calles, muros y objetos asociados a la vida cotidiana y al intercambio comercial.En algunos sectores hallaron indicios de expansión urbana y capas de ocupación anteriores al período islámico, lo que sugiere que el sitio pudo tener una historia larga y compleja antes de desaparecer bajo el lago.Cabe aclarar que la Atlántida pertenece al terreno del mito filosófico transmitido por Platón. Issyk-Kul, en cambio, ofrece restos materiales concretos de un asentamiento real, localizado y fechable, cuya destrucción parece estar ligada a procesos geológicos y cambios del paisaje.“El monumento en estudio es una ciudad o una gran aglomeración comercial situada en uno de los tramos importantes de la Ruta de la Seda”, explica Valery Kolchenko, investigador de la Academia Nacional de Ciencias de Kirguistán y jefe de la expedición. “A principios del siglo XV, a consecuencia de un terrible terremoto, la ciudad quedó sumergida bajo las aguas”.Agrega que “según nuestra evaluación, en el momento del desastre, los habitantes ya habían abandonado el asentamiento. La tragedia puede compararse con la historia de Pompeya, menos conocida. Tras el terremoto, la población de la región cambió drásticamente y la rica civilización medieval desapareció”.“Paralelamente al trabajo de campo, pedimos a nuestros colegas que trabajaran con materiales de archivo: que estudiaran fuentes medievales sobre la región en chino”, agrega Maksim Menshikov, del Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias. El tramo de la Ruta de la Seda en la zona del lago estaba bajo control de los karjánidas y los chinos eran incapaces de controlar la zona.Sin embargo, hay datos del asentamiento en fuentes chinas, lo que podría ayudar a los investigadores a reconstruir su historia. En verdad, no encontraron la Atlántida, pero el hallazgo tiene un gran valor en sí mismo.