Con la segunda convocatoria de 2026 para acceder a Tropa y Marinería, las Fuerzas Armadas se están consolidado como una de las principales vías de incorporación al empleo público para los menores de 30 años. Las 4.523 plazas de esta convocatoria —más de 9.000 en todo 2026— representan para muchos aspirantes una oportunidad relativamente fácil de iniciar una carrera profesional con opciones de promoción interna y acceso posterior a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.“Si hay una oposición pública con números favorables para el aspirante, es esta. La tendencia es clara: más plazas cada año, menos competencia relativa y más oportunidades reales de acceder en el primer intento”, subraya Álvaro Cerezuela, preparador experto en oposiciones de Tropa y Marinería de la academia Patrio. Jonathan García, consejero delegado de OpositaTest, añade la regularidad de las convocatorias (habitualmente dos al año), lo que “ofrece al opositor metas a corto y medio plazo que ayudan a mantener la motivación. Además, el proceso de selección es relativamente ágil en comparación con la Administración civil”. A diferencia de otras, donde el proceso puede durar años, “en Tropa y Marinería puedes estar en el centro de formación en cuestión de meses desde que echas la instancia”, asegura. Los requisitos son sencillos: ser español o nacional de 18 países de Hispanoamérica y Guinea Ecuatorial, no haber cumplido 29 años el día de incorporación al centro de formación, una titulación mínima de graduado en ESO o equivalente, y carecer de antecedentes penales. “Además, las normas se han flexibilizado: ya no hay estatura mínima general y los tatuajes se permiten, siempre que sus motivos no vayan en contra de los valores constitucionales”, aclara Berta Amador, responsable de negocio de marca de la academia de oposiciones Flou.El perfil de quienes optan a este tipo de plazas ha cambiado. Antes solo se presentaba quien tenía una vocación militar clara o no encontraba otra alternativa laboral. Hoy, aunque predominan los jóvenes de 18 a 22 años con estudios básicos, “cada vez entran más perfiles con ciclos formativos de FP, grados universitarios o conocimientos tecnológicos específicos”, constata Amador. De hecho, según María Montalvo, sargento del Ejército del Aire y profesora de la academia Patrio, “en las últimas convocatorias se premia a quienes poseen una formación profesional relacionada con determinadas especialidades fundamentales dentro de las Fuerzas Armadas”. Otro cambio relevante es el perfil de género: las mujeres ya representan uno de cada cinco aspirantes.No obstante, esta militar recuerda que no se trata de un simple empleo, sino de una profesión basada en valores como el compañerismo, el sacrificio y la vocación. “Emprender la carrera militar supone un cambio de vida y hábitos, compromiso con el servicio, disciplina y lealtad”, reconoce.Proceso por etapasLa solicitud se presenta online —mediante identificación electrónica— desde el portal de reclutamiento del Ministerio de Defensa. Para esta segunda convocatoria de 2026 la fecha máxima es el 12 de julio. A continuación, se recibe por email la confirmación de la cita asignada para la realización de las pruebas, que se dividen en dos bloques independientes. En la primera fase se evalúa la capacidad intelectual del candidato mediante un examen psicotécnico, y en la segunda se comprueba el rendimiento físico y su estabilidad psicológica.María Murillo, que se acaba de incorporar en junio al GRUCEMAC (Grupo Central de Mando y Control) en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), aprobó en el segundo ciclo de 2025 tras prepararse durante unos cinco meses. Para ella fue esencial mantener el equilibrio entre preparar la oposición y seguir manteniendo su vida social y tiempo en familia. “Eso te ayuda a sentirte apoyado y mantener el ánimo”. La parte de la que más disfrutó fue el entrenamiento físico junto a sus compañeros de academia. “Cuando te juntas con personas con los mismos objetivos, todo se hace más fácil”. Entre los consejos que da a los nuevos opositores está el buscar asesoramiento para entender cada plaza y decidir bien el orden de preferencia. Esa orientación permitirá “analizar los destinos disponibles y entender cómo funciona el sistema de puntuación”, remarca Álvaro Cerezuela. Las plazas técnicas del Ejército del Aire y del Espacio, por ejemplo, tienen notas de corte bastante más altas que la infantería ligera del Ejército de Tierra.Según la experiencia de María Montalvo, “a aquellos con espíritu guerrero y activo, infantería de marina, unidades paracaidistas u operaciones especiales les llama mucho la atención. Para quienes el objetivo es ascender a piloto, el Ejército del Aire está muy demandado”. Además, detecta un creciente interés por las especialidades técnicas vinculadas a la mecánica y la sanidad militar; de hecho “muchos de estos opositores llegan con estudios relacionados”, concluye. Tiempo y apoyoUnos seis meses es, según los expertos consultados, el tiempo adecuado para hacer una preparación seria, y lo más habitual es contar con el apoyo de una academia especializada. Según el esquema de Álvaro Cerezuela, formador de Patrio, “una o dos horas al día de exámenes psicotécnicos es suficiente para avanzar sin saturarse, porque es un tipo de materia que necesita práctica diaria para que realmente cale. Una vez que eso está rodado, metemos el entrenamiento físico: dos días de carrera para trabajar el aeróbico y otros dos de fuerza, con uno o dos días de descanso para que el cuerpo y la cabeza asimilen el trabajo”, desgrana.En cuanto a la prueba de personalidad, en la que el perfil psicológico del candidato se pone a examen, “muchos aspirantes no saben cómo gestionar la ansiedad anticipatoria o intentan camuflar sus respuestas, lo que a menudo desemboca en perfiles invalidados por falta de sinceridad. La gestión emocional y la preparación psicológica son pilares que a menudo los opositores olvidan hasta que se enfrentan a esta fase”, remarca Jonathan García, de OpositaTest.