Hay momentos en los que la política internacional deja al descubierto sus verdaderas prioridades. Venezuela vuelve a ser uno de esos casos. Durante años, Estados Unidos presentó la recuperación de la democracia venezolana como un objetivo central de su política exterior. Sin embargo, cuando aparecen en escena el petróleo, la energía y los intereses económicos, los principios parecen perder importancia. La situación de María Corina Machado es una muestra elocuente de esa contradicción. Después de convertirse en el principal símbolo de la resistencia al régimen de Nicolás Maduro y de haber sido distinguida con el Premio Nobel de la Paz en 2025, hoy enfrenta obstáculos incluso para regresar a su propio país. Resulta difícil comprender que Washington, que durante tanto tiempo sostuvo un discurso de respaldo a la oposición venezolana, ahora se niegue a facilitar una situación que debería ser considerada una prioridad política. El terremoto aleja a los venezolanos de Trump y los acerca más a Corina Machado
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