“Tuvo que ser Roberto”, coinciden dos empleadas de un supermercado muy próximo a la playa de la Arrabassada de Tarragona, donde un vehículo del servicio municipal de limpieza atropelló a un hombre que estaba durmiendo en la arena. Ocurrió durante la madrugada del pasado domingo, cuando el conductor hacía la ronda para vaciar papeleras y, según relata, no se dio cuenta de que pasaba con el coche por encima de una persona que estaba en el suelo cubierta con una manta. “Tuvo que ser Roberto”, repiten las trabajadoras del supermercado. “Desde el sábado no lo vemos por aquí”, subrayan. “Roberto” era un hombre sin hogar que pasaba horas sentado en el parking del establecimiento, junto a la rampa de acceso a la tienda. Cuando lograba recoger unas monedas, entraba a comprar “algo de comida y vino blanco”. La mayoría de los empleados lo conocía y todos coinciden en que se les ha hecho extraño no haberlo visto en cinco días. El Ayuntamiento de Tarragona solo ha informado de que el fallecido era una persona sin techo que murió por “un hecho accidental en el marco de un servicio ordinario”. Fuentes judiciales han confirmado que un varón, de nombre Roberto y de entre 40 y 50 años, está en el depósito municipal de cadáveres. Justo delante del punto donde se produjo el accidente hay un chiringuito. Allí trabajan Karki Abdelbarka y Ayman. Aseguran que conocían a la víctima de verlo por el paseo marítimo y porque a veces le daban bebida o bocadillos. Saben que se relacionaba con dos jóvenes, también sin hogar, que frecuentan su bar para usar el baño y cargar el teléfono móvil. “Uno de ellos fue el único en ir a visitarlo al hospital”, asegura Ayman. Pese al desenlace mortal del suceso, la sensación en la zona es que hay un desconocimiento casi total sobre el caso. La fundación Bonanit se encarga de gestionar un albergue para personas sin hogar en Tarragona. Dispone de veinte plazas. En la fundación manifiestan que nadie les ha informado del atropello que sufrió este domingo una persona que, según el propio ayuntamiento, sufría una situación de vulnerabilidad.En una parada de autobús del barrio de la Arrabassada amaneció este jueves un hombre que se aferra a un carro con dos maletas. Se presenta como José Manuel y manifiesta tener 76 años y tener que apañarse con “una paga de 700 euros al mes”. Dice no saber nada del atropello ocurrido en el vecindario. “En la playa no dejan dormir, viene la policía y te echa”, explica. “Lo atropelló el tragachanclas, no?”, especulan varios nadadores que, al alba, se reúnen para cruzar la Arrabassada a brazadas. Se refieren al tractor que arrastra una pala y que los equipos de mantenimiento de playas usan casi a diario para nivelar la arena, antes de que lleguen los primeros bañistas. Pero, en realidad, fuentes conocedoras del caso aseguran que lo que golpeó al sin techo no fue el tractor sino un vehículo modelo todo terreno que se usa para vaciar las papeleras de la playa. La compañía Urbaser se adjudicó el año pasado el contrato de recogida de residuos en Tarragona. Cobrará 200 millones de euros en diez años. Cuando se hizo público el contrato, la empresa emitió un comunicado donde señalaba que “en las playas se priorizarán métodos de limpieza manual con menor uso de maquinaria para reducir el impacto ambiental”. Consultados varios trabajadores de la compañía que hacen labores de limpieza en la vía pública, ponen de relieve que es “política de la empresa” no hacer declaraciones. Un extremo que confirman fuentes del Ayuntamiento de Tarragona. Eran las 6:11 horas del domingo cuando dos ambulancias del SEM acudieron a la playa de la Arrabassada. El diagnóstico inicial fue que el hombre que dormía en la playa había sufrido heridas de poca consideración, pero se decidió trasladarlo al Hospital Santa Tecla. A las pocas horas, murió. Los Mossos d’Esquadra tienen una investigación abierta por un posible delito de homicidio imprudente y son los encargados de tomar declaración al conductor. La Guardia Urbana redactó el atestado inicial donde se recoge que el operario municipal dio negativo en la prueba de alcoholemia y no sospechó que, debajo de la manta abultada tendida en la arena, podía haber una persona. El juzgado de guardia canalizará el caso.El accidente ocurrió a escasos metros donde, hace dos semanas, se ahogaron tres menores que se bañaban en el mar. Entonces, el Ayuntamiento de Tarragona decretó tres días de duelo. Este lunes, en el patio del consistorio se hizo un minuto de silencio por los afectados del terremoto de Venezuela.