Llegó en 2005. Y en estas dos décadas se ha ido, poco a poco, haciendo un hueco entre los vecinos de Arahal, municipio sevillano de 19.546 habitantes. Se presentaba como Eric, no molestaba a nadie y buena parte del pueblo le conocía. Formaba parte de las cuadrillas que participan en la recogida de la aceituna. Y durante el resto del año trabajaba periódicamente como repartidor de pollos asados. Nadie sospechaba que en realidad se trataba de Dominique Delattre, alias la vioque —la vieja—, buscado por Europol y las autoridades francesas desde que en el año 2000 escapó de la cárcel tras atracar un furgón blindado. El pasado 24 de junio fue detenido, en plena calle, en chanclas y bañador. “Por fin. Ya puedo descansar en paz. Vivir como un fugitivo no es vida”, afirmó entonces a los agentes de la Policía Nacional que le arrestaron. Estaba deseando descansar. La vida de Delattre es de película. Nació 1962 en Nîmes, al sur de Francia. Y pronto se convirtió en un conocido de la policía: se le considera autor de 50 atracos a bancos. El 3 de octubre de 1997, con 35 años, asaltó a mano armada un furgón blindado en la localidad de Baillargues, cerca de Montpellier, operación que realizó junto a dos cómplices y en la que un vigilante resultó herido de gravedad tras recibir varios disparos. Delattre fue detenido, juzgado y condenado a 20 años de prisión. No los cumplió, porque tres años después, el 25 de agosto de 2000, protagonizó una fuga. Junto a otro recluso —Mohamed Amimer— escaló una valla y luego descendió por el otro lado del muro gracias a unas escaleras de cuerda que instalaron sus compinches en el exterior, según recuerda Le Parisien. Eran las nueve de la mañana y lo hicieron con “una facilidad desconcertante”, como indicaba entonces el medio francés. Ambos se salvaron de los disparos de los guardias y escaparon en un Peugeot 406 robado que poco después fue hallado calcinado. A partir de entonces desapareció sin dejar rastro.La foto de la ficha policial de aquella época, en blanco y negro, muestra un tipo a lo James Dean que mira fijamente a la cámara con el pelo despeinado y barba de tres días. “De esa imagen han pasado 30 años y ahora no nos servía de mucho”, cuenta una de las personas que ha participado en la operación para dar con él, que comenzó en 2023 cuando las autoridades francesas avisaron de que podía estar escondido en España. Hasta entonces, a lo largo de dos décadas, los investigadores galos habían desarrollado un trabajo repleto de paciencia buscando indicios de su ubicación a través de tener bajo la lupa a los ocho hermanos del delincuente y sus amigos más cercanos. Nunca tenía contacto con ellos de manera directa, pero sí a través de intermediarios. “Las medidas de seguridad que guardaba eran muy buenas y fue difícil, pero poco a poco los compañeros fueron atando cabos”, cuentan desde la Policía Nacional, donde subrayan que la investigación se aceleró en los últimos meses puesto que los delitos por los que se buscaba al delincuente iban a prescribir. “Era importante dar con él”, afirman sobre quien, hasta hace solo unos días, figuraba en la lista de los más buscados de Europol. “Por fin”Delattre viajó a España tras fugarse de la cárcel. En la península utilizó identidades falsas para pasar desapercibido. Y, según él mismo comentó, se mudó a Arahal en el año 2005. Lo hizo en busca de anonimato, en un pueblo en el corazón de Andalucía en el que pensó que nadie lo buscaría. Tenía marcado acento francés y se identificó como Eric ante sus nuevos vecinos. Se integró en la localidad y, poco a poco, se hizo conocido. Trabajó periódicamente repartiendo en moto los pedidos de un negocio de pollos asados. Y formó parte de las cuadrillas que salen al campo en la temporada de recogida de aceituna. Se buscaba la vida como podía. Con 64 años cumplidos, era un arahalense más. “Un señor de perfil bajo que no daba ningún tipo de problemas. La gente le hablaba con total familiaridad. Había desarrollado una personalidad nueva. Parecía que ya ni se acordase de quién era originalmente”, explican fuentes del Grupo de Fugitivos de la Policía Nacional que han dirigido la investigación en suelo español. Su trabajo permitió acotar una posible ubicación y, finalmente, todo apuntó hacia la provincia de Sevilla. Y, efectivamente, los agentes detectaron que vivía una vida sencilla en Arahal, donde le delató su acento francés. Montaron un dispositivo y el pasado miércoles 24 de junio lo atraparon poco después de que saliera de su domicilio. Caminaba con bañador y chanclas, probablemente con destino a la piscina municipal, abierta solo unos días antes. No llevaba documentación encima y su imagen, con el pelo cano y 30 años más, distaba de la pose de los 90. No hizo falta identificarlo. Él mismo asumió su arresto. “Por fin”, dijo entonces a quienes lo atraparon. “Ya puedo descansar en paz. Vivir como un fugitivo no es vida”, señaló. Después fue puesto a disposición judicial y enviado a prisión provisional a la espera de ser entregado a Francia. Eric, Dominique, La vieja, deja atrás 26 años en la clandestinidad.
El repartidor de pollo asado de Arahal, Sevilla, era un atracador de bancos huido hace 26 años: “Vivir como un fugitivo no es vida”
Dominique Delattre se fugó de la prisión de Nîmes en el año 2000 y desde entonces era uno de los delincuentes más buscados por Europol, hasta que ha sido arrestado en este municipio sevillano donde vivía desde hace dos décadas








