El mercado de motos cerró el primer semestre de 2026 con una fuerte expansión y volvió a confirmar un cambio de fondo en la movilidad argentina: para una parte creciente de los hogares, la moto dejó de ser sólo un vehículo recreativo o de trabajo y pasó a ser una alternativa concreta frente al costo de trasladarse todos los días.
Según datos de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), entre enero y junio del 2026 se patentaron 443.000 unidades, un salto del 43,55% interanual frente a las 308.599 motos registradas en el mismo período de 2025. Sólo en junio, los patentamientos llegaron a 68.340 unidades, con una mejora del 41,56% contra las 48.276 del mismo mes del año pasado.
En un año de consumo deprimido, el crecimiento del sector tiene una explicación que va más allá de la recuperación del poder adquisitivo. En un contexto en el que mantener un auto implica combustible, seguro, patente, cochera y costos de mantenimiento cada vez más altos, la moto aparece como una solución mucho más barata para resolver traslados cotidianos. Es una movilidad de bajo costo de entrada, menor gasto operativo y mayor flexibilidad, especialmente en zonas donde el transporte público no alcanza o no conecta bien.













