La consultora AtlasIntel, en una iniciativa conjunta con Bloomberg, presentó su informe "Latam Pulse" correspondiente a junio de 2026, el cual expuso una profunda brecha entre el respaldo político y la percepción económica en la Argentina. En el plano estrictamente político, el presidente Javier Milei consolidó un nivel de aprobación del 40%, frente a un sensible 58% de desaprobación entre los encuestados locales. El relevamiento, que evalúa de forma mensual las variables institucionales y de mercado en siete de las principales economías de América Latina, ubicó al país en una situación de extrema debilidad respecto a sus vecinos continentales, especialmente en lo referido a la previsibilidad de los precios y la situación financiera de los hogares.
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Desaprobación en alza y evaluación de gestión Los datos recolectados indicaron que la gestión de La Libertad Avanza enfrenta un panorama desafiante en la opinión pública, donde solo un 2% de los consultados manifestó no tener una postura definida sobre la figura del mandatario. Al profundizar en la evaluación directa del Gobierno, un 34% de los argentinos calificó el desempeño actual como "Excelente/Bueno", mientras que un 13% lo consideró "Regular" y una sólida mayoría del 54% lo encuadró como "Malo/Muy malo". Esta polarización en los indicadores políticos locales contrasta con las realidades de otros líderes regionales evaluados en el mismo monitor. Por caso, en Chile, José Antonio Kast registró un 54% de aprobación y un 45% de rechazo; mientras que en Brasil, el presidente Lula alcanzó un 46% de apoyo frente al 52% que desaprueba su administración. El derrumbe de la confianza del consumidor El capítulo económico del informe expuso las mayores alarmas para el plano local, situando a la Argentina en el último puesto del Índice de Confianza del Consumidor (CCI) de la región con un registro neto de -25 puntos. La medición sectorizada detalló que el Índice de Situación Actual (CSI) cayó de manera drástica hasta los -43.9 puntos, reflejando el impacto directo de la recesión en el tejido productivo y la pérdida del poder adquisitivo generalizado. En contraposición, las expectativas hacia los próximos seis meses mostraron una amortiguación técnica, posicionando el Índice de Expectativas (EI) en -10.8 puntos, una cifra significativamente menos contractiva que la percepción del presente inmediato. Las distancias continentales en este apartado resultaron abismales: Colombia lideró el optimismo de los consumidores con un índice general positivo de 22.4 puntos, escoltada por Brasil con 2.7 puntos y Perú con 1.3 puntos. Al revisar la serie histórica de la confianza de los consumidores argentinos, el indicador de junio acentuó una tendencia negativa tras haber rozado los -23.7 puntos durante mayo del corriente año. La brecha inflacionaria frente a la región El análisis de precios continuó arrojando las cifras más elevadas del continente. La percepción de la inflación experimentada durante el último semestre se ubicó en un crítico 22.9% para los respondientes de la muestra local. En lo concerniente a las proyecciones inflacionarias de cara al mediano plazo, la expectativa de los encuestados para los meses venideros se fijó en un 9.1%. Ninguno de los otros seis países analizados por el Monitor Latam Pulse superó el dígito en sus variables de incremento de precios presentes o futuros. En el caso de Brasil, la inflación esperada se posicionó en 5.6%; en Chile se ubicó en el 5.2% y en Colombia descendió al 3.5%, consolidando las metas de convergencia macroeconómica de los bancos centrales de la región, una realidad que todavía se muestra esquiva para el escenario doméstico.







