Actualizado Jueves,

julio

10:45La calma del barrio madrile�o de Lucero se rompi� el pasado martes tras un brutal robo a punta de pistola en un comercio de la calle de la Huerta de Casta�eda. El suceso, que tuvo lugar a plena luz del d�a, exactamente a las 15:40 horas, culmin� con el robo de unos 7.500 euros entre dinero en efectivo y dispositivos m�viles, pero lo m�s grave fue el trato vejatorio sufrido por el trabajador del local. El asaltante, un hombre joven de entre 20 y 30 a�os que ocultaba su rostro con gafas de sol y una gorra negra, maniat� al dependiente de pies y manos utilizando bridas antes de recluirlo en el ba�o.El calvario de la v�ctima se prolong� durante m�s de 15 minutos. Tras un primer intento desesperado por liberarse, en el que sufri� cortes y diversas heridas en el proceso, el empleado intent� escapar de la tienda. Sin embargo, se top� nuevamente con el delincuente, quien lo redujo violentamente por segunda vez para volver a atarlo y encerrarlo en el mencionado ba�o. Mientras este drama ocurr�a en la parte trasera del local, dos clientas llegaron a entrar al comercio, pero abandonaron el lugar de inmediato al no encontrar a nadie en el mostrador, ignorando por completo la agresi�n que se estaba consumando a escasa distancia de ellas.Md Mahbubur Rahman, propietario de origen banglades� que lleva casi dos d�cadas en Espa�a, relata con desesperaci�n que este es el quinto robo que sufre su negocio en lo que va de a�o, sum�ndose a otro asalto violento por parte de una banda organizada el a�o pasado. "La inseguridad del barrio nos est� matando", asegura el comerciante, quien ha tenido que acompa�ar a su empleado al hospital debido a sus lesiones. El joven trabajador se encuentra ahora de baja laboral y profundamente afectado, siendo incapaz de conciliar el sue�o al revivir constantemente el p�nico de estar atado y amenazado por un arma.A pesar de contar con sistemas de alarma y c�maras de seguridad internas y externas, Rahman se siente impotente ante la frecuencia de estos "golpes expr�s", que apenas duran entre dos y tres minutos. El comerciante, que ha llegado a sopesar su futuro ante el terror de nuevos ataques, exige mayor protecci�n a las autoridades mientras la Polic�a Nacional busca activamente al sospechoso bas�ndose en las grabaciones de seguridad.Polic�a Nacional