Sin montar el espectáculo represivo tan habitual del pasad año, y más bien sin luz ni taquígrafos, la administración de Donald Trump ha incrementado de forma sustancial los arrestos de inmigrantes estas últimas jornadas.Los agentes fronterizos han detenido a más de 10.000 personas en cinco días, lo que supone un fuerte incremento que responde a la presión ejercida dentro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para aumentar el ritmo de arrestos.Los miembros del ICE han detenido a personas sobre todo durante sus comparecencias ante las autoridades migratorias, en controles de tráfico y en la vía pública. La ofensiva está dando resultados puesto que el número de arrestos recientes prácticamente se ha duplicado con respecto a los 1.000 detenidos por día que se registraban a principios del 2026.A muchos no les parece una coincidencia que este aumento se produzca en paralelo a que el Tribunal Supremo rechazara el martes el intento de Trump de poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, manteniendo la política por la que los niños alumbrados en Estados Unidos se convierten automáticamente en ciudadanos.Trump respondió con dureza al fallo del alto tribunal, instando al Congreso a enmendar la Constitución para abrir un camino hacia la abolición de ese derecho.Según fuentes del ICE, citadas por medios estadounidenses, las operaciones del ICE se han intensificado utilizando fondos de la llamada ley One Big Beautiful Bill, que es un paquete legislativo de reconciliación presupuestaria y fiscal aprobado en Estados Unidos y del que ahora se cumple su aniversario.Lo que no está claro hasta cuando se prologará este impulso, si bien a los agentes fronterizos se les indicó que esa cifra de 2.000 detenidos diarios es el nuevo estándar de cumplimiento.El dispositivo aplicado es muy diferente a lo que fue habitual en el primer año de mandato de Trump, donde más que hacer, había que impresionar y hacer alegatos políticos para sus bases de ultra derecha.Así que este incremento contra la inmigración se lleva a cabo sin el despliegue mediático de operaciones muy visibles como las del 2025 e inicios del 2026, en las que las autoridades anunciaban con antelación sus intenciones de intervenir en ciudades como Chicago y Los Ángeles, con un despliegue masivo de agentes por las calles.Markwayne Mullin, que tomó posesión hace tres meses como secretario del Departamento de Seguridad (DHS) tras la caída en desagracia de su antecesora Kristi Noem, se comprometió a la zar una campaña de aplicación de la ley más discreta después del caos de la misión de varias semanas en Minnesota, donde agentes federales mataron a dos ciudadanos estadounidenses y blancos.El DHS remarcó que no hacen más que cumplir las órdenes de Trump a partir de la campaña electoral del mandatario republicano, sosteniendo que esos arrestos se circunscriben a personas indocumentadas con antecedentes penales. Sin embargo, los datos revisados por instituciones independientes detectaron que es a la inversa, que la mayoría de arrestados no había cometido delitos de relevancia.El aumento de los arrestos muestra con claridad que Trump está decidido a cumplir su promesa de realizar deportaciones masivas, objetivo muy aplaudido por el movimiento MAGA, aunque alimenta una reacción política adversa debido a las tácticas más propias de los regímenes autoritarios.
Trump arrecia el ataque a la inmigración con un récord de 10.000 arrestos en solo cinco días
La Casa Blanca refuerza su operativo contra los indocumentados con mucha más discreción respecto a los operativos propagandísticos que marcaron el primer año de mandato











