Es casi una película de suspenso. Por momentos, hasta de espionaje. Y convertirse en terror, comedia y hasta un documental de investigación también. ¿Cine? No. La descripción de arriba marca las locuras y vicisitudes que los argentinos hacen por estas horas por una entrada para ver a la Selección Argentina y a Messi en Miami. Horario corrido: cómo atenderán los comercios el viernes por el partido de Argentina
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Hay suspenso en esta historia porque durante largos ratos la incertidumbre es absoluta. Algunos ya no saben si creer o no. Aceptan promesas. Quieren pagar lo que sea. O casi. Buscan por todos lados. Páginas oficiales y no oficiales. Grupos de Facebook y de WhatsApp. Las ganas son todas. La investigación es digna de un laboratorio. Hay estrategias y cábalas. Todo suma. Dicen que hay 50.000 argentinos sin entrada en Miami. La cifra da miedo. Y no tiene solución. Se convertirá en una comedia si hay final feliz y los octavos de final se ven en cancha. Será de terror si no se logra o, peor, si caés en una estafa de esas que lamentablemente hay un montón. El tema que la reventa de entradas es absolutamente legal en Estados Unidos. Y entonces todo se hace más complicado. Los argentinos no están acostumbrados a esto y las broncas se encienden rápidamente. Quedarán muchos afuera. Es seguro. Ingresarán muchos que quizás no pensaban hacerlo. Se terminarán pagando más de 3.500 dólares por entrada cuando el precio original era de 500. La demanda absoluta hace que el precio no baje de ninguna manera y que la especulación no sirva de nada. Estadísticamente el partido entre Argentina y Cabo Verde es en el que más movimientos de entradas y más plata se pagó por cada ticket. Argentina es así. Argentina despierta eso. De la mano del fanatismo absoluto por nuestros colores y con el empuje de la presencia de Lionel Messi. Una combinación explosiva que no para de batir récords. LB/ML












