Ya hay alguien a quien Donald Trump puede culpar de todo el fiasco de la reforma del estanque reflectante de 16 millones de dólares encargada a dedo por la Administración. La persona es un expiragüista olímpico imputado este jueves por un delito grave en relación con lo que el presidente de EEUU, Donald Trump, ha calificado de vandalismo en el estanque reflectante del monumento a Lincoln.
El proyecto de renovación que él mismo puso en marcha se ha visto plagado de problemas, desde la proliferación de algas verdes hasta revestimientos desprendidos.
David Hearn, expalista olímpico de piragüismo, ha sido imputado por un único cargo de destrucción de propiedad ante un tribunal de Washington, DC.
La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, ha afirmado que Hearn arrancó el sellador recién instalado en el estanque en “un acto deliberado” que causó daños por valor de más de 1.000 dólares. Lo acusó de arrancar “con fuerza y violencia” el revestimiento del fondo “con ambas manos” y de actuar de forma agresiva hacia un empleado que le pidió que se detuviera.
“Se trata de un caso con pruebas contundentes”, ha asegurado, y ha añadido que las autoridades han llevado a cabo otras seis detenciones por delitos menores.












