Análisis Exclusivo suscriptores En los últimos años, más de 800 instituciones privadas han cerrado sus puertas por problemas financieros.La nueva tarifa de matrículas fijada por el Gobierno Nacional se hará efectiva a partir de 2023. Foto: Jaime Moreno. Archivo EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA02.07.2026 16:50 Actualizado: 02.07.2026 16:50
Siete de cada diez colegios privados en Colombia llegarán a 2027 sin ningún tipo de reserva financiera para enfrentar el próximo año escolar. Así lo revela un nuevo informe de la firma Mattilda (reconocida, entre otras cosas, por sus análisis financieros sobre el sector educativo). Se trata de una cifra que enciende las alertas sobre la salud económica del sector justo cuando la educación privada no solo viene de años difíciles, con retos como la caída de las matrículas, sino que además se prepara para un cambio de gobierno. LEA TAMBIÉN En concreto, la firma encontró que el 70,8 por ciento de los colegios privados del país terminarían este año sin reservas para garantizar su operación financiera en el 2027. Pero eso no es lo más grave. Según el estudio, el 58,4 por ciento de los colegios tampoco cuenta con un colchón financiero que le permita sostenerse durante los próximos seis meses, lo que confirma que la fragilidad económica es un problema estructural y no coyuntural en buena parte de las instituciones educativas privadas del país.Esta situación se da, además, luego de que en los últimos años se registrara una fuerte caída en las matrículas, entre otras cosas, por la disminución en los nacimientos desde 2017. La situación es alarmante. De acuerdo con cifras de la la Asociación de Colegios Privados de Colombia (Acopricol), cerca de 800 instituciones educativas han cerrado en los últimos cinco años, un fenómeno ligado a la caída de la natalidad, la reducción de la matrícula escolar y el aumento de los costos operativos.Lo llamativo del estudio es que esta debilidad financiera convive con un optimismo generalizado en el sector: el 95,9 por ciento de los colegios privados encuestados considera que su institución estará mejor en los próximos cinco años, y el 92,3 por ciento afirmó tener proyectos de crecimiento para este año. Ese contraste, entre confianza a futuro y ausencia de respaldo financiero inmediato, es justamente lo que expertos señalan como uno de los principales riesgos que deberá atender el próximo gobierno.Para José David Tena Gascón, Chief Revenue Officer de Mattilda, la falta de reservas no es un asunto menor dentro de la agenda educativa que se avecina. "En Colombia se habla mucho de cobertura, permanencia y calidad, pero también es necesario hablar de la sostenibilidad de quienes prestan el servicio educativo. Un colegio sin estabilidad financiera difícilmente puede invertir en innovación, fortalecer sus equipos o acompañar mejor a sus estudiantes. Por eso, si el próximo gobierno quiere impulsar una agenda educativa de largo plazo, la gestión administrativa y financiera de las instituciones también debe hacer parte de la conversación", afirmó.Pensiones, única fuente de ingresoLa ausencia de reservas se explica, en parte, por la creciente dependencia de las pensiones como única fuente de ingresos. El informe muestra que las instituciones sin fuentes de ingreso adicionales pasaron del 29 por ciento en la edición 2025 de este informe al 43,5 por ciento en la edición actual, lo que las deja más expuestas a la morosidad y con menos margen para construir un colchón financiero de cara a 2027. A esto se suma que la ocupación promedio de los colegios cayó del 68 por ciento al 62 por ciento (es decir, por cada 10 estudiantes que son capaces de atender en sus aulas solo tienen 6 matriculados).La morosidad, precisamente, es otro factor que erosiona la capacidad de las instituciones para generar reservas. En 2026, el 91,7 por ciento de los colegios reconoció que esta situación afecta su funcionamiento mensual, y las instituciones con una cartera superior al 10 por ciento al cierre del año pasaron de ser el 6 por ciento del total en 2025 al 12,3 por ciento, es decir, se duplicaron.Y es que esta fue precisamente la razón por la que instituciones como el colegio Seminario San Pío X cerraron sus puertas, como lo explicó su entonces rector Gonzalo Gómez: “Se volvió inviable ante la escasez de alumnos y la imposibilidad de mantener la carga docente”. LEA TAMBIÉN En su último año de operación, el colegio contaba con apenas 70 estudiantes, pero era conocido por sus enormes instalaciones con seis canchas, piscina y más, que en algún momento alcanzó a tener cientos de alumnos.Pasó lo mismo con el colegio La Presentación de Sans Façon, que para su último año de operación (2024) contaba con un total de 189 estudiantes matriculados, muy lejos de la capacidad que tenía la institución de acoger a más de 1.600 niños, niñas y adolescentes.El acceso a financiamiento tampoco ofrece un alivio inmediato para construir ese respaldo financiero. Aunque solo el 35,2 por ciento de los colegios tiene actualmente un crédito activo, el 67 por ciento manifestó estar interesado en acceder a recursos y el 51,6 por ciento ya lo ha intentado, lo que evidencia una brecha entre la necesidad de capital y la capacidad real de las instituciones para conseguirlo.Ante esto, Tena advirtió: "Uno de los mayores riesgos para los colegios es que la operación diaria termine absorbiendo la estrategia. Cuando una institución mantiene infraestructura subutilizada, procesos administrativos poco eficientes y poco margen financiero, le queda menos capacidad para invertir, modernizarse y competir por nuevas familias".El informe concluye que la discusión educativa que enfrentará el próximo gobierno no puede limitarse a la ampliación de cobertura. También deberá incluir condiciones para que las instituciones fortalezcan su sostenibilidad financiera, con modelos de gestión más eficientes y herramientas que les permitan construir reservas y enfocarse en mejorar la experiencia educativa de sus comunidades.REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









