El ciudadano británico Matthew Ashley Foster-Smith, señalado de ser el responsable del feminicidio de la colombiana Natalia Villalba Angarita, ha sido enviado a la cárcel este jueves por orden de un juez de control de garantías de Bogotá. Fue capturado el viernes 26 de junio en el Aeropuerto Internacional de Quito y, tras su traslado a Colombia, el hombre a quien las autoridades también se refieren como Foster Martinson fue imputado por la Fiscalía colombiana por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de material probatorio. El médico de 46 años, oriundo de Poole, en la costa sur de Inglaterra, ha sido acusado por la justicia colombiana de asesinar a Villalba, una modelo cucuteña de 36 años, el pasado 18 de junio. El cuerpo de la mujer apareció días después en un apartamento usado para rentas temporales en el que se hospedaba en el pudiente barrio Chicó, al norte de Bogotá. De acuerdo con un informe de Medicina Legal, Villalba murió por cuenta de un golpe contundente que recibió en su cabeza. Luego, su cuerpo fue desmembrado y guardado en una maleta gris, que fue ubicada en la ducha del apartamento, que quedó abierta. Todo ello sería responsabilidad del británico.Según la Fiscalía, la forma de disponer del cuerpo muestra que Fosster-Smith utilizó sus conocimientos en salud para buscar una manera de retardar la descomposición del cuerpo y así ganar tiempo para huir. También, según las autoridades, habría buscado borrar evidencia al desaparecer el teléfono móvil de la escena. Una trabajadora de servicios generales encontró el cadáver cuatro días después. Las cámaras del edificio Morph, ubicado a corta distancia del turístico Parque de la 93, han sido claves dentro de la investigación. En ellas quedaron registrados los movimientos del británico, quien ingresó al inmueble el miércoles 17 de junio y salió al día siguiente, luego de trasladar varias sábanas hacia la zona de lavandería comunal.Todo apunta a que desde entonces Foster-Smith empezó a planear su fuga. Para justificar sus movimientos financieros, envió varios mensajes de texto a su entidad bancaria, en los que aseguraba que había sido drogado y víctima de robo. Los chats, dados a conocer por Noticias RCN, aparentemente intentaban desviar la atención de las autoridades y las entidades financieras, argumentando una supuesta pérdida de memoria provocada por sustancias ilícitas. “Me drogaron, me golpearon y me secuestraron en Colombia”, decía. “Quiero decir que vi cómo asesinaron a alguien. Es eso relevante”. Estos mensajes fueron clave para detectar sus planes de viajar al Ecuador, donde fue capturado. El acusado tenía antecedentes de acoso y fue condenado dos veces en su país por ese motivo, primero en 2020 y luego en 2025, por dos casos diferentes. Sin embargo, tras obtener la libertad condicional y carecer de alguna orden de arresto vigente, viajó a Colombia a principios de junio. En el país presuntamente también habría drogado y abusado sexualmente de un ciudadano estadounidense, según señala una denuncia a la que ha tenido acceso la Secretaría de Seguridad de Bogotá, radicada por la propietaria de un hostal donde se hospedó. De acuerdo con el testimonio de la mujer y el del ciudadano estadounidense identificado como Cameren Gregory, hubo situaciones alarmantes durante los días en los que compartió habitación con el británico. Según Gregory, todo apunta a que fue drogado y probablemente abusado sexualmente por Foster-Smith. “Cameren Gregory reportó que, mientras se estaba hospedando con Matthew, en varias ocasiones se despertaba en las tardes y dormía más de 15 horas, lo que no es usual. Cuando se despertaba, se sentía muy mareado y como si estuviera drogado. Adicionalmente, reporta que sentía dolor en sus partes íntimas, pero Cameren cree que tal vez pudo usar drogas con él”, se lee en el informe, difundido por medios locales. Dicha denuncia refuerza la hipótesis de que Gregory tendría un modus operandi en el que solía utilizar sustancias químicas para someter a sus víctimas. Foster-Smith se ha declarado inocente de los delitos que le imputa la Fiscalía, y ha asegurado tener pruebas de que el día 17 de junio estaba en un lugar público, viendo el partido de Inglaterra contra Croacia en el Mundial de fútbol de Norteamérica. Incluso se contactó con el diario The Sun, de su país, para defender su inocencia: “No fui yo. Estaba viendo el partido de Inglaterra”, que inició a las 3:00 p.m., hora local. “Después del partido fui al centro comercial, di una vuelta, compré un helado y regresé más tarde para los partidos siguientes”, dijo el acusado. El médico envió una fotografía como prueba de que se encontraba en un bar irlandés comiendo una hamburguesa mientras veía a Harry Kane lanzar el penalti en el minuto nueve del partido. “No me fui acompañado de nadie y me fui a dormir solo alrededor de las 11 de la noche”, añadió. La hipótesis de la Fiscalía colombiana es otra. No solo están los antecedentes de acoso, ni las fuertes declaraciones que hizo ante sus amigos, a quienes expresaba sus deseos de conseguir un hacha y “destrozar a las mujeres”. “Si voy a acabar golpeado, que valga la pena”, les escribió en 2020, lo cual derivó en que uno de ellos lo denunciara y fuera detenido en ese entonces. También existen pruebas materiales que lo vinculan con el crimen: los investigadores del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía hallaron tres objetos contundentes en el apartamento en Bogotá, y han confirmado que las huellas del británico coinciden plenamente con los rastros hallados en la escena del crimen. Las autoridades consideran que el británico actuó con sevicia, por lo que su conducta se convierte en un feminicidio agravado, y podría enfrentar una pena de hasta 40 años de prisión.