Vuelve la luz a Wimbledon y con ella, la inspiración de Rafael Jódar, quien regresa a la pista 2 con la lección bien aprendida y embiste con todo: es una apuesta de máximos. En realidad, no le quedaba otra. Por detrás en el marcador tras la suspensión del miércoles debido a la falta de luz natural, el madrileño se afina en la movilidad y envuelve la pelota con esa potencia que arrincona a Pablo Carreño, al que el formato diurno no le sienta igual de bien. El asturiano pierde la lucidez con el saque y finalmente se inclina (3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4) en una escena que recuerda a la de hace un mes en los octavos de Roland Garros; no en la forma, sí en el fondo. Si Jódar activa el turbo y entra en combustión, es difícil pararle incluso en esta novedosa experiencia para él, virgen todavía en la hierba.Logrado el punto definitivo, dirige el dedo índice derecho a la sien y señala hacia su banquillo: cabeza, divino tesoro. Allí lo celebran los suyos, entre ellos tres chicos a los que Carreño ha tenido que llamar la atención un par de veces durante el partido. Frío el saludo en la red entre ambos; toquecito en la espalda de uno (19 años) y mirada hacia otro lado del segundo (34). El tenista de Leganés se encontrará en la tercera ronda del viernes (no antes de las 13.30, Movistar+) con el japonés Shintaro Mochizuki, mientras que el veterano maldice la interrupción de la jornada anterior —hasta ahí había sido superior: 6-3, 3-6, 6-1 y 1-2— y el mal pie con el que ha entrado en este segundo fascículo del duelo. Un Carreño ayer, otro hoy.“Él ha salido bastante más convencido que yo. Esa ha sido la clave”, dirá en la intimidad a los reporteros. “Él ha salido a ganar y a mí me ha faltado un poco de energía y de carácter para ir a por el partido. No sé si he sido un poco conformista, pero no he ido realmente a por él”. “Ayer dominé, pero hoy ha sido diferente. Me ha presionado mucho más con el resto y no he terminado de estar cómodo; hacía más viento, he jugado con bastantes más segundos [saques] y ahí él se ha impuesto claramente”.No le entran los primeros servicios, el básico en Wimbledon, y si el miércoles había conseguido adueñarse de la iniciativa, esta vez va perdiendo terreno y golpea casi todo el rato desde posiciones y posturas forzadas. Mala fortuna para él. El hombro empezó a darle guerra cuando disponía de dos sets de ventaja en el Bois de Boulogne, y ahora se ha quedado en la contrariedad de la tarde anterior. “¡Venga, positivo, con energía!”, le animan desde su box. Nunca fue un buen negocio tener una cita con Carreño, pero en la prolongación Jódar plantea un abordaje y si el día anterior era el madrileño quien caía sobre el césped hasta en tres ocasiones, esta vez es el gijonés quien resbala en los apoyos.Como Nadal y AlcarazPese a que se revuelve con ese orgullo característico, al asturiano le falta ese extra con el que abordó al joven en la primera parte. Más replegado, sus promedios disminuyen y Jódar, en cambio, entra en escena con la bazuca en la mano y multiplica la erosión: ¡Pim! ¡Pam! ¡Pum! Como por arte de magia. El sueño reparador, o que sencillamente el arsenal ha despertado. La inestabilidad previa se transforma en esa confianza con la que ha echado abajo la puerta de la élite y, una vez equilibrado el partido, repele un par de intentonas del rival y mira solo hacia adelante. Ahora, al galope. Sus pelotazos centellean hacia el otro lado de la red. Cambio de roles: él marca el ritmo y el otro descolgándose.El número 26 del mundo es el tercer representante nacional menor de 20 años que alcanza la tercera estación, después de que lo hicieran Rafael Nadal (2003) y Carlos Alcaraz (2023). “¿La suspensión? Antes ya sabíamos que el partido empezaba tarde y que, si nos íbamos a más de tres sets, había muchas posibilidades de que se aplazara. Al final pasó y son situaciones que hay que aceptar. No sé si me ha beneficiado o me ha perjudicado, porque al final es otro día, otro ambiente y otras condiciones. Lo he aceptado de la mejor manera posible y, al fin y al cabo, era la misma situación para los dos”, transmite Jódar.Antes, Carreño ha tachado de “obsoletas” algunas de las tradiciones de Wimbledon, ante la ausencia de luz artificial en las pistas exteriores. Está mosqueado, pero suaviza. Apunta a sí mismo. “Me da rabia haber perdido estos dos partidos contra Rafa teniendo ventaja, pero el nivel está siendo bueno. Estoy jugando buenos partidos y ojalá pueda mantener esta línea hasta final de temporada para terminar cerca del top-50”, dice. Ahora es 63º. Se va después de haber firmado su primera victoria en el All England Club —en ocho participaciones, luego algo inédito hasta ahora en la Era Abierta— y, en líneas generales, se marcha satisfecho. El espíritu guerrero esta ahí, ahora bien...¡Quién gozase otra vez de esa efervescencia!, viene a decir. “Rafa tiene 19 años, está empezando y juega con unas ganas enormes de ganar. Yo antes tenía esa energía de forma natural y ahora a veces me cuesta encontrarla. Aun así, me voy contento...”.MUNAR, EN LA BUENA LÍNEAA. C. | LondresLa estadística del pulso reflejó un desenlace paradójico, teniendo en cuenta que Carreño logró más puntos (159-151) y, en líneas generales, firmó mejores promedios con el saque. También cometió menos errores no forzados (29-49), pero, a fin de cuentas, la ofensiva de Jódar fue definitiva.El madrileño dejó 66 tiros ganadores, por los 42 del rival, quien, preguntado por el tema, señaló el criterio arbitral. Eso sí, disoció la crítica del resultado. “No me molestó que Rafa se fuera al baño [el día anterior] en un momento clave; si lo pide y se lo permiten, tiene todo el derecho”, señaló.“Justo un cambio de lado antes, el árbitro me había llamado la atención porque había tardado un poco en sacar”, agregó; “así que si aplicas el reglamento de forma estricta para uno, hazlo también para el otro. No tengo nada contra Rafa”, remarcó, “simplemente se lo comenté al árbitro”.Carreño apuntó también que los amigos de Jódar estuvieron “bastante pesados”, aunque “hacen su trabajo”, y dice que no termina de entender que uno de los banquillos esté en el centro de la pista y el otro en una esquina. “En cualquier caso, eso no tiene nada que ver con ganar o perder un partido”.Por otra parte, al avance de Jódar se sumó el de Jaume Munar, que se impuso al británico Jacob Fearnley por 6-4, 7-6(3) y 6-4 (en 2h 51m). El mallorquín, por tanto, sigue sin ceder ningún set y se enfrentará a Jiri Lehecka. Cayó la tercera representante, Oksana Selekhmeteva: 3-6, 6-4 y 6-1 para Emma Navarro.