Uno de los ladrones que reventaron la puerta de una casa en Elche (Alicante) se dejó el móvil olvidado en la vivienda que acababan de asaltar. Sin recordar bien dónde se lo había dejado, llamó para que se lo devolvieran. Concertó una cita con quien le contestó, que resultó ser un agente de la Policía Nacional que estaba investigando el robo. Esperó pacientemente sentado en el banco de una plaza céntrica, en el que fue detenido con parte del botín en una bolsa amarilla, acusado de un presunto delito de robo con fuerza. La Policía busca ahora a su cómplice, que es su hermano, según confesó el arrestado sin que hiciera falta interrogarlo ni tomarle declaración.Los asaltantes aprovecharon la festividad del pasado 24 de junio, día de San Juan, para derribar la puerta del inmueble, un bajo en el que se estaba acometiendo una reforma. Según indicó la víctima del robo, el allanamiento tuvo que producirse entre las 13 y las 20 horas, que fue el intervalo en el que no estuvo en la casa. Al llegar, el propietario observó los desperfectos ocasionados y detectó que le faltaban una bicicleta de alta gama, valorada en unos 1.500 euros, y una colección de coches de juguete. También encontró un teléfono que no pertenecía a nadie de la familia y que entregó a los efectivos del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la comisaría de Elche cuando acudió a interponer una denuncia.Los investigadores acudieron al domicilio asaltado y comprobaron los daños en la puerta y el marco, que presentaban numerosos golpes. Embolsaron el móvil para analizarlo y, en ese momento, poco antes de la medianoche, recibieron una llamada. Según explicó el interlocutor, llamaba desde otro móvil que le había prestado una mujer con la que se había cruzado en la calle y quería recuperar el suyo. Los agentes concertaron una cita en la plaza Primero de Mayo, situada en el céntrico barrio ilicitano de Carrús, sin alertar sobre su verdadera identidad. Ya pasada la medianoche, sobre las 00.15 horas del día 25, los policías, acompañados por la víctima, acudieron al lugar del encuentro, donde les esperaba el presunto delincuente sentado en un banco con una bolsa en la mano y sin la menor sospecha de lo que le esperaba.Los agentes ni siquiera tuvieron que presionar al presunto asaltante, un español de 64 años, natural de Orihuela y vecino de Elche, con un generoso historial de antecedentes policiales por diversos delitos. En cuanto se vio rodeado y con su teléfono en posesión de los investigadores, confesó que había cometido el asalto junto a su hermano, que se había quedado con la bicicleta. De la bolsa amarilla que llevaba encima, los agentes sacaron los automóviles de coleccionista sustraídos, que la víctima identificó inmediatamente. El despistado ladrón fue arrestado, acusado de un delito de robo con fuerza. Su hermano y cómplice, supuestamente aún en posesión de la bicicleta robada, sigue en paradero desconocido. La Policía Nacional lo busca para detenerlo.