Orlando Torres le debe su vida a una llamada telefónica no atendida.

Él es uno de los pasajeros del llamado vuelo 164 en el que 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos regresaron a Venezuela el pasado 24 de junio, apenas unas horas antes del doble terremoto que sacudió ese país con un saldo que ya supera los 2.000 muertos y decenas de miles de heridos y desaparecidos.

Los repatriados fueron recibidos en Venezuela a través del programa gubernamental Misión Vuelta a la Patria que los trasladó hasta el Hotel Santuario La Llanada, ubicado en La Guaira, el estado más afectado por los terremotos.

La instalación, donde los deportados cumplían una serie de procedimientos administrativos, sanitarios y de seguridad, colapsó durante el doble sismo dejando un trágico balance de muerte y gran incertidumbre.

Fue justamente uno de esos trámites el que permitió a Torres salvar su vida. Él fue uno de los últimos pasajeros en bajar del avión y también en llegar al hotel, según cuenta en un audio entregado por sus familiares a BBC Mundo.