Carles Ruipérez Tirado | AtlantaEnviado especial 01/07/2026 20:19 Actualizado a 02/07/2026 10:07 Capitán, nueve, líder, estrella, goleador, héroe y superhéroe. Harry Kane es todo para su selección, un ejemplo de multitasking. Kane quitó la careta de salvador nacional a Mpasi y, de paso, rescató a Inglaterra en Atlanta, donde fue perdiendo por más de una hora. El delantero del Bayern evitó que los inventores cogieran un vuelo a casa antes de hora. Ahora lo harán pero para viajar a la capital mexicana para jugar en el Azteca contra MéxicoLa mayoría absoluta de aficionados ingleses, que se vio con un pie fuera del Mundial, pudo respirar tranquila, gritar dos goles con alivio y cantar al final el Wonderwall y el Sweet Caroline gracias a su capitán, que les evitó un trauma de por vidaAl fin aparecióGordon intervino en los dos goles rescatando las jugadas para que Kane finalizase como una estrella salvadoraAntes de empezar el duelo, el rictus de los dos entrenadores era totalmente revelador. Mientras Desabre estaba totalmente concentrado, serio, afectado, de pie, Tuchel estaba sentado en su banquillo, relajado, sonriendo y charlando animadamente con sus colaboradores. Ese comportamiento decía mucho del plan de partido que esperaban los dos bandos. Se sentía favorita la poderosa Inglaterra y la selección africana estaba preocupada porque sabía que iba a tener que rozar la perfección si quería conservar sus remotas opciones.El combate no podía ser más desigual pero a veces la vida se empeña en cambios los papales de forma rocambolesca. El portero del Le Havre, un mediocentro del Atromitos y un delantero del Castellón, entre otros, pusieron en jaque a un equipo con estrellas del Bayern, el Madrid y el Bayern y repleto de millonarios de una liga donde se cuentan los sueldos en semanas para que no parezcan tan suntuoso.El himno de la República Democrática del Congo habla de enderezar los caminos que siempre habían tenido revirados. El partido de Inglaterra fue justo al contrario: lo que se antojaba una autopista hacia los octavos de final y el Azteca fue convirtiendo en un bucle infinito del que no podía salir.Nada más empezar saltó la sorpresa en Atlanta. Un centro demasiado directo desde el central congoleño Mbemba lo defendieron fatal los ingleses. No logró despejar Spence ni tampoco pudo rematar Sadiki. Así que la pelota le llegó a Cipenga en el segundo poste. El extremo estuvo rápido, controló con la izquierda y chutó con la derecha antes de que nadie pudiese taparle. El disparo, seco a la base del poste, fue demasiado certero para Pickford, que se quedó en el suelo bocabajo lamentándose por no haberlo podido parar.Bob Voulgaris, el custodio del Castellón, descubrió a Cipenga en el Paços de Ferreira en el 2024, en la Segunda portuguesa. Ha jugado los dos últimos años en Castalia (9 goles y muchos regates), donde se lamentan que no pudieron disfrutar de él en la fase de ascenso. Ahora jugará en el Almería en la misma categoría. Pero en Atlanta tenía contra las cuerdas a Inglaterra.El portero, por su parte, sabía lo que se les venía encima. La obligación y las prisas se apoderaron de Inglaterra por mucho que Tuchel dijese en la previa que era un día para ser paciente. La acomodada Inglaterra debía remar a contracorriente y enseñar su carácter.De los que más lo entendió fue Bellingham, aunque primero se pasó de frenada y se ganó una amarilla por una fea entrada a Mbuku. De los que menos captó el nuevo guion fue Rashford, al que se le vio destensionado. Hasta se le fue fuera un balón que quería controlar y que se le escurrió por debajo de la bota.Juega Inglaterra con un doble 9 en el que muchas veces el madridista Bellingham está más adelantado que Harry Kane, el teórico goleador de los Three Lions. Esa novedad táctica favorece los cabezazos del 10 gracias a su llegada inesperada para los centrales, acostumbrados a una única referencia. Pero el que no se dejó sorprender fue Lionel Mpasi, el portero no siempre ortodoxo que frustró una, dos, tres y hasta cuatro veces los remates de Bellingham. Donde no llegaba el guardameta con su gran actuación estaba Wan Bissaka para sacar sobre la línea un disparo de Rashford que se colaba.Pero el Congo no renunciaba a salir. En una acción por la derecha, Mbuku sacó el centro y Wissa remató al poste, una acción de la que su selección se acordaría y mucho. A renglón seguido, Kane se plantó ante Mpasi, le regateó y cayó reclamando penalti. El colegiado jordano Mohamad, muy seguro, no quiso señalar la pena máxima al entender que el capitán inglés buscó el contacto.El Congo puso a los inventores en jaqueCipenga adelantó a los africanos, que ganaron durante una hora y que pudieron marcar el segundo en un poste de WissaEl asedio siguió en la segunda mitad cuando Tuchel decidió cambiar los extremos. Saka y Gordon sustituyeron a Madueke y Rashford. Inglaterra salió ganando. No porque el nuevo fichaje del Barcelona fuese un torrente ofensivo pero sí que le dio más garra e intervino en la remontada. Al fin apareció. Tanto en el empate como en el 2-1 fue Gordon quien regeneró las jugadas y buscó a Kane. Aunque el mérito ni mucho menos puede ser compartido. Decirlo sería un sacrilegio.La remontada solo lleva el nombre de Kane, que él solito rompió en mil pedazos el espejismo del Congo. Primero al rematar de cabeza un centro desde la izquierda de Gordon en el que se les vieron las costuras a Tuanzebe y a Mpasi, que lo había parado todo. Después con derechazo durísimo después de que Gordon recuperase una pelota en la frontal después de la enésima parada de Mpasi a Bellingham. El líder era y es Kane.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour
Kane rompe el espejismo ante un Congo que estuvo ganando más de una hora
En once minutos, el capitán, el único que pudo batir a Mpasi, rescata a Inglaterra con dos goles para remontar










