Luis Buxeres | Los ÁngelesEnviado especial 02/07/2026 05:00 Actualizado a 02/07/2026 13:14 Con Chattanooga ya alejándose en el retrovisor, la selección española encara con ilusión la segunda parte de su camino mundialista que comienza este jueves en el SoFi Stadium de Los Ángeles con Austria como primer escollo en los dieciseisavos de final. Superada la primera con más dudas que certezas, con una versión desmejorada del equipo que se proclamó campeón continental a lo grande, pero con la esperanza de empezar a crecer con una victoria que le catapulte de nuevo a la parte delantera del pelotón que pugna por bordarse una nueva estrella en el pecho.La selección de De la Fuente, cuyo optimismo acaba siendo contagioso, debe deshacerse de varios lastres que le acompañan. El primero tiene que ver con su historia reciente en el Mundial. Porque aunque parezca un fake, que dirían los modernos, España sólo ha superado eliminatorias en una de las últimas cinco ediciones del torneo. Dicho de otra manera, desde que cayera eliminada en el ya vintage –más modernidades– Mundial de Corea y Japón en 2002, la roja apenas ha podido superar eliminatorias en una edición, por supuesto, la de 2010 en la que se proclamó campeón por primera y única vez. Ni en 2006 (derrota en octavos), ni en 2014 (adiós en la primera fase), ni en 2018 (derrota en octavos), ni en 2022 (derrota en octavos), fue capaz la selección española de superar un partido sin red. Austria, número 34 del ranking FIFA, parece un rival propicio para acabar con este gafe y relanzar la carrera por el título. “Ahora empieza un Mundial nuevo”, apuntaba en la previa al respecto Pau Cubarsí. Los cruces ya no perdonan.Austria debería ser un rival propicio para que los De la Fuente, con Olmo como fijo, recuperen la confianzaOtro de los lastres con los que debe lidiar el equipo de De la Fuente tiene que ver con las lesiones. La clasificación para la segunda fase lograda ante Uruguay vino acompañada de una factura carísima, las lesiones de Yeremy Pino y Nico Williams. Con Víctor Muñoz aún en la recta final de su recuperación, el seleccionador español se encuentra de repente prácticamente sin extremos, figuras clave en su estilo de juego, y sólo Lamine Yamal, que tampoco está en su prime –vivan los anglicismos–, está a su disposición para llenar una banda. Por el otro lado, esa tarea debe recaer en Álex Baena, uno de los hombres de confianza del de Haro, titular en dos de los tres partidos del torneo.El último lastre conocido que está casi obligada a soltar España es el de su imagen, su fluidez en el juego y el uso que hace de su dominio de los partidos. Sólo ante Uruguay (57) no ha superado el 60% de posesión pero esa superioridad no se ha traducido en inquietar demasiado al rival. “Prefiero jugar mal y ganar, que jugar muy bien y perder”, aclaraba ya ejerciendo de madridista Cucurella sobre el verde del Dignity Sports Health, el estadio de los LA Galaxy, donde entrenó España.Lee tambiénEn la tarea de encontrar espacios y darle fluidez al juego parece clave Dani Olmo, titular ante Arabia Saudí pero de nuevo suplente ante Uruguay para sorpresa de casi todos. Con el de Terrassa en el verde es cuando ha carburado mejor la selección española y, precisamente en Guadalajara ante los uruguayos, su entrada en la segunda mitad supuso un soplo de aire fresco para el juego español, que sin duda lo agradeció. Con el centro del campo sin acabar de arrancar, Olmo parece fijo en el once de un partido que debe reflotar las aspiraciones españolas en el campeonato.Austria pone a prueba las dudas y los gafes que arrastra España.Consulta aquí todos los resultados del Mundial de fútbol 2026.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.
La España de Lamine apela a la ilusión de una generación para volar ante Austria
La selección nacional solo ha superado cruces en uno de los últimos cinco Mundiales










