Eran las 11 de la noche y un microservicio en staging estaba haciendo llamadas a no sé qué IP externa cada 30 segundos. No era el mío, era de otro equipo, y me habían pedido que lo mirara porque "algo raro estaba pasando con la red". Abrí Wireshark, me lo tiró encima con 47 filtros distintos y una interfaz que parece diseñada para hacerte sentir estúpido. Después intenté con tcpdump en la terminal, que me dio exactamente lo que esperaba: una catarata de texto incomprensible a velocidad de scroll infinito.
En ese momento quería algo simple. No quería diseccionar paquetes TCP a nivel byte. Quería saber: ¿quién está hablando con quién, en qué volumen, y desde qué proceso? Eso. Nada más.
Fue ahí donde encontré Sniffnet, y honestamente me cambió el workflow para ese tipo de debugging. No es una herramienta de seguridad ofensiva ni pretende reemplazar nada profesional. Es exactamente lo que necesitaba: visibilidad real, rápida, sin fricción.
Qué hace
Sniffnet es una aplicación de monitoreo de tráfico de red, open source, escrita en Rust, que corre en Windows, macOS y Linux. La podés instalar como binario standalone (sin dependencias externas que te rompan la cabeza) o vía cargo install sniffnet si ya tenés el ecosistema Rust.







