Compartir capital para compartir riesgos y fusionar objetivos. Es lo que OpenAI ha planteado formalmente al Gobierno de Donald Trump, a través de la cesión de una participación del 5% de su capital a la administración de Estados Unidos. La propuesta, revelada este jueves por el diario británico Financial Times, implicaría una trasvase de 42.600 millones de dólares (aproximadamente 37.400 millones de euros), tomando como referencia la ronda de financiación de marzo en la que la firma alcanzó una valoración de 852.000 millones de dólares.

Se trata de una idea que ya habían puesto sobre la mesa otras startups como Anthropic. Las compañías de IA aseguran que sería una manera de “compartir los beneficios de la IA” y la riqueza que genere esta tecnología con los ciudadanos, ayudando a contrarrestar efectos negativos como la pérdida de empleos o la extensión de centros de datos.

No obstante, la jugada también integraría aún más los objetivos a largo plazo del Gobierno estadounidense y las desarrolladoras de IA. Esto sería clave en cuestiones como las enormes inversiones en computación que empresas como OpenAI se han comprometido a realizar en los próximos años y que muchos analistas dudan que pueda satisfacer con sus ingresos actuales. También podría beneficiar a las desarrolladoras en cuestiones regulatorias, puesto que la Casa Blanca se vería aún más incentivada a promover medidas que favorezcan su crecimiento por encima de la seguridad, así como a presionar a terceros países a hacer lo mismo.