El frío inspira a mirar la huerta desde la ventana de la cocina, abrigados por el calor del hogar. Sin embargo, allí afuera, nos esperan nutritivos y deliciosos alimentos de estación como lechugas, acelgas y repollos.Para cosechar con éxito, debés abrigarte, abrir la puerta y poner manos a la obra. La gran ventaja es que, en esta época del año, no hay tantas plagas. Esto facilita las tareas de mantenimiento como las de quitar las ramas estropeadas y retirar las semillas para que las plantas den hojas comestibles por más tiempo (acelgas —Beta vulgaris var. cicla—) o tutorar aquellas que podrían crecer rastreras y perder productividad (arvejas —Pisum sativum—).Aun así, el invierno presenta desafíos climáticos duros. Para evitar frustraciones, te contamos qué debés evitar en tu huerta de estación.Cinco cosas que no debés hacer en una huerta de invierno1 - Cosechar con helada: degrada la mayoría de los vegetalesA diferencia del verano, en que suele recomendarse cosechar a primera hora del día, en invierno, una opción mejor es juntar los vegetales cuando ya no hay helada. En general, recolectar hojas a la mañana cuando tienen hielo, rompe las células congeladas de la planta. Al descongelarse, la verdura se vuelve negra y blanda.Comúnmente, en invierno se tienen más verduras de estación de hoja (lechugas —Lactuca sativa—) y de raíz (zanahorias —Daucus carota—). También es el momento de las crucíferas; una familia superdiversa de la cual consumimos las flores (el brócoli —Brassica oleracea var. italica—), las hojas (el kale —Brassica oleracea var. sabellica—) e incluso las raíces (el rabanito —Raphanus sativus—). A la mayoría, conviene cosecharlas cuando no hay helada.2 - Olvidar colocar el mulching: deja a las raíces sin protección del fríoDejar el suelo o sustrato (cultivo en maceta) descubierto expone las raíces a temperaturas extremas, como es el caso de aquellas registradas bajo cero. Colocar un buen mulching o acolchado orgánico (hojas secas, pasto, paja) colabora a mantener el calor, que favorece el crecimiento y el desarrollo radicular.Esta acción también aporta otros beneficios: a mediano y largo plazo, mejorará la estructura del suelo. Lo hará más rico en materia orgánica y más esponjoso para que el agua filtre mejor y las raíces se expandan sin dificultad. Además, reduce la aparición de malezas.3 - Regar la huerta igual que en otoño: colabora a que las raíces se pudranEn invierno, la evaporación del agua es más baja si se la compara con la de otras estaciones del año. A su vez, las plantas transpiran mucho menos porque no necesitan refrescarse. Si se mantiene la misma frecuencia de riego, es posible que se pudran las raíces a consecuencia de un hongo.También regar a mitad de mañana o cerca del mediodía suele ser una buena idea para esta época del año. Recordá hacerlo sin mojar el follaje, las flores y los frutos para evitar que surjan posibles hongos en ellos.4 - Dejar el túnel plástico o invernadero cerrado todo el día: favorece el surgimiento de hongosEs muy común que, por miedo a que el frío extremo destruya los cultivos, se dejen cerrados los túneles o invernaderos. Sin embargo, estas plantas (comúnmente almácigos y plantines) necesitan un recambio controlado de aire. No ventilar estos espacios podría provocar que los hongos afecten las plantas. Conviene que los abras un poco al mediodía.En estos interiores, se genera un calor que provoca una condensación líquida —si es un invernadero de polietileno y cierras un poco fuerte la puerta, podrás sentir cómo caen las gotas del techo—. Esto promueve enfermedades fúngicas como el mildiu.5 - Creer que ya no se puede sembrar o plantar en inviernoAlgunas personas piensan que con la llegada del frío extremo la siembra y la colocación de plantines se detiene. Sin embargo, es un mito: el invierno también ofrece un abanico de opciones que, aunque no tan variadas como las de otoño o variadas y coloridas como las de primavera-verano, también tienen su encanto.Asimismo, siempre existe la opción de sumar aromáticas leñosas y perennes que acompañarán por años la huerta, como el laurel comestible (Laurus nobilis). A la vez, es posible planificar la plantación de frutales de porte pequeño; por ejemplo, un mandarino (Citrus spp.).Si buscás sumar plantas a tu huerta durante el invierno, estas hortalizas que indicaré son ideales gracias a su alta resistencia al frío. Tené en cuenta que, al inicio de la estación, convendrá adquirir directamente algunas de ellas como plantines, ya que, dependiendo de dónde vivas, podrían no llegar a desarrollarse en la estación si parten de semilla.En líneas generales, cuanto más al sur nos encontremos, mayor será la cantidad de hortalizas que pueden iniciarse desde semillas durante el invierno. En gran parte del norte argentino, en cambio, suele ser más conveniente recurrir a los plantines.Las siguientes son algunas opciones en zonas de climas templados: acelga (Beta vulgaris var. cicla), brócoli (Brassica oleracea var. italica), cebolla de verdeo (Allium cepa), coliflor (Brassica oleracea var. botrytis), espinaca (Spinacia oleracea), hinojo (Foeniculum vulgare var. dulce), lechuga (Lactuca sativa), puerro (Allium ampeloprasum var. porrum), rabanito (Raphanus sativus), rábano picante (Armoracia rusticana), radicheta (Cichorium intybus) y rúcula (Eruca sativa).Otra sugerencia es que consultes a tu proveedor de semillas y plantines sobre un dato importante que debes conocer: no existe, por ejemplo, una única lechuga o una única acelga. Por el contrario, hay diferentes opciones para enriquecer más el surtido de tu huerta. Así que pídele que te indique los cultivares.El invierno exige cuidados distintos, pero también ofrece recompensas únicas. Los vegetales de estación que hierven en la cocina son uno de los mejores aromas para convertir el hogar en el refugio donde pasar estos meses fríos.