En paralelo a la investigación judicial por corrupción, Tubos Reunidos ya está en venta. Abierto el plazo para que los posibles compradores presenten sus ofertas, arranca un proceso de varios meses que se convertirá en toda una partida de ajedrez de ofertas y contraofertas que definirá el futuro de la empresa: si se mantiene entera, si solo se vende una parte, o si, en el peor de los casos, no encuentra un comprador y no queda más remedio que la liquidación.
De momento, ha arrancado la primera fase, en la que los posibles compradores deben mostrar su interés para, tras firmar una carta de confidencialidad, acceder a la información de la empresa sobre la que decidir si le conviene o no pujar por la compañía en concurso. Esta fase preliminar será la que más candidatos tenga. Es norma general de todos los concursos de acreedores que la mayoría de las empresas del sector, o al menos las más importantes-en este caso del sector siderúrgico-, se presenten como interesadas. La empresa en concurso está de rebajas y presentarse a ver los entresijos de los que antes eran competidores les permite analizar posibles oportunidades a analizar si se quiere ganar en fortaleza o, por ejemplo, ampliar instalaciones.






