Nacido en Dakar, Senegal, Amadou Onana emigró a los 11 años junto a su numerosa familia, integrada por 14 personas, a Bélgica para encontrarse con su padre. Ahí comenzó una carrera futbolística que lo llevaría hasta la selección belga y que lo pondría de frente al país que lo vio nacer en el choque de dieciseisavos de final entre ambas escuadras.

El sueño de Onana desde pequeño era jugar fútbol, buscando siempre la manera de convencer a su madre para que le permitiera salir a la calle a jugar con sus amigos. El mediocampista llegó a Bruselas para vivir con su padre, pero fue poco el tiempo que se quedó en la ciudad, pues su andar futbolístico lo llevó a otros países, como Alemania e Inglaterra.

Te puede interesar: Bélgica remonta en el último minuto ante Senegal y avanza a octavos del Mundial 2026

“Al crecer donde yo crecí... la gente no tenía mucho. Los recuerdos más bonitos de mi infancia son jugar en la calle con mis amigos. Juntábamos dos piedras y las usábamos como porterías”, comentó el mediocampista al diario Marca.

Ahí, junto a su padre, lo esperaba su hermanastra Melissa, quien se volvió una pieza fundamental en su vida y su carrera. Ella era quien lo llevaba a los entrenamientos en Bélgica, hasta que fue diagnosticada con cáncer, un acontecimiento que cambiaría la vida de Onana para siempre.