Se terminó el escudo protector para las inteligencias artificiales que arman resúmenes en el buscador y, de paso, inventan un par de datos. Un tribunal alemán acaba de patear el tablero con un fallo histórico que pone en jaque a gigantes como Google, ChatGPT y Claude. La Justicia dictaminó que, cuando la plataforma redacta y sintetiza una respuesta propia con Inteligencia Artificial, deja de ser un simple puente hacia otras páginas web para convertirse en un editor de contenido. Y eso trae una consecuencia enorme: a partir de ahora, tiene que responder legalmente si difunde información falsa. Todo el conflicto arrancó por un error grosero del sistema "AI Overviews" de Google. Esta herramienta, que arma un texto automático antes de mostrar los clásicos links azules, cruzó información de terceros con datos que no existían y terminó acusando a dos empresas de llevar adelante prácticas fraudulentas. Frente a esta difamación generada por la propia máquina, los jueces no dudaron y fallaron en contra de la empresa tecnológica.

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