Lo tradicional era el “sí se puede”, una arenga de la afición mexicana en momentos donde su equipo estaba al borde del precipicio y, contra las cuerdas, solo quedaba pensar que la esperanza es lo último que muere.Hoy la frase que adoptó el público de la Selección Nacional ya no apela al derrotismo melancólico sino precisamente a una mezcla de realismo e ilusión escéptica: sabemos que nos eliminan pero puede llegar el día en que no sea así.“¿Y si sí? ¿Y si Pumas sí es campeón?” fue la pregunta que lanzó el ex entrenador de los universitarios, Efraín Juárez, durante una entrevista con TUDN en los inicios del último torneo de Liga MX, cuando el equipo auriazul llegó a la Final, luego de que en el papel solo tenía un plantel para competir pero no para ser contendiente al título.Esa gesta de los universitarios en el primer semestre del año se convirtió meses más tarde en el motor de la ilusión Tricolor, luego de que las redes sociales hicieron lo suyo, a partir de la frase de Juárez.Entre la frase del ex DT del equipo de C.U. y los gritos de “¡¿Y si sí?!” que se escucharon este martes en el Estadio Azteca hubo varios edits de TikTok con una canción de Juan Gabriel, que catapultaron el mantra a la viralidad.La naturaleza orgánica de la frase, sin haber sido una campaña de la Federación Mexicana de Futbol o un producto mercadológico, permitió conectar directamente con la afición, que tan prefiere lo espontáneo que en el mismo Mundial convirtió al Pato Merlín en una especie de mascota no oficial pero muy querida.El contraste entre la lógica estadística de México en los Mundiales y las ganas de creer desató un efecto dominó que inundó redes sociales con parodias y promesas bajo el lema paralelo de “La primera ya duerme en Bellas Artes”.Lejos de apagarse, el optimismo digital cobró validez en la cancha con un paso perfecto en fase de grupos por los triunfos contra Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa, todos sin recibir gol, y luego con la victoria en Dieciseisavos ante Ecuador.Porque aun cuando Inglaterra sea el próximo rival y el optimismo sea más difícil de mantener, México volvió a ganar un partido de eliminación directa después de 40 años sin conseguirlo. Porque durante esas cuatro décadas la afición se obsesionó con el "quinto partido" que nunca llegaba.A partir de que se preguntó "¿Y si sí?", un título de Copa del Mundo luce muy lejano, pero lo que sí pasó fue que se rompió la barrera del cuarto partido.Por todo ello, la frase mutó de meme a fenómeno comercial, con marcas de consumo masivo que adoptaron el eslogan e incluso una distribuidora avícola llegó a imprimir el “¿Y si sí?” en los cascarones de sus productos.La afición mexicana sabe que la probabilidad matemática es baja, pero el torneo en casa ha demostrado que, cuando se trata de futbol, el corazón siempre maneja otra lógica.