El cruce de dieciseisavos de final entre Portugal y Croacia no es un partido cualquiera. Es un duelo cargado de historia, estadísticas y, sobre todo, simbolismo. Este jueves, en el BMO Field, de Toronto, dos selecciones europeas se enfrentarán con el peso de su pasado y con la posibilidad de que este sea último partido en Mundiales de dos figuras: Cristiano Ronaldo y Luka Modrić.
Si hay un adversario que favorece a la selección de Portugal, ese es Croacia. El conjunto luso mantiene una racha impecable en partidos oficiales contra los balcánicos, sin conocer la derrota en seis enfrentamientos.
Más que una estadística, esa tendencia se ha convertido en un verdadero talismán para Portugal. Cada vez que eliminó a Croacia en instancias decisivas, terminó conquistando un título.
El ejemplo más recordado ocurrió en la Eurocopa del 2016. En ese torneo, Portugal llegó a los octavos de final con dudas, pero eliminó a Croacia en el tiempo extra con un gol de Ricardo Quaresma. Esa victoria no solo significó el pase a la siguiente ronda, sino que marcó el comienzo del camino hacia el primer título europeo de su historia.
Años después, la historia volvió a repetirse. En la Liga de Naciones del 2024, portugueses y croatas volvieron a enfrentarse y el conjunto luso se impuso otra vez. Al final del torneo, Portugal levantó el trofeo tras vencer a España en la final. Otro campeonato, otra vez Croacia en el camino y otro título para Portugal.










