Los días posteriores a los terremotos que golpearon a Venezuela han ratificado algo que el mundo conoce bien: la solidaridad, el sentido de unión y la capacidad del pueblo venezolano para sobreponerse a la adversidad. En medio del dolor, hemos visto la fuerza de una región que no permanece indiferente. América Latina y el Caribe se han volcado en apoyo a Venezuela. Hemos visto iniciativas ciudadanas para enviar ayuda, redes digitales que conectan a quienes se encuentran en territorio venezolano con sus familiares y seres queridos en el exterior, y Gobiernos de la región coordinando asistencia, enviando equipos y desplegando personal especializado.Sin embargo, el tamaño de la devastación demanda un esfuerzo sin precedentes. Hoy Venezuela nos necesita más que nunca. Cientos de miles de personas requieren atención inmediata. Familias enteras necesitan servicios esenciales y acompañamiento. Además, el país necesitará recursos para avanzar en la recuperación y posterior reconstrucción. Desde el primer momento, CAF se ha sumado a este esfuerzo. Somos el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe —la principal ventanilla de financiamiento al desarrollo de la región—, pero nuestras raíces son profundamente andinas. Venezuela es uno de nuestros países fundadores y nuestra sede principal se encuentra en Caracas. Más que institucional, nuestro vínculo con Venezuela es humano e histórico. CAF es, de hecho, la única institución financiera multilateral que está operando en el país. Nuestra institución está siempre lista para construir progreso y desarrollo, y contribuir a dar forma al futuro. Pero también para acompañar a la región en los momentos más difíciles. Por esa razón, hemos creado el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, un mecanismo ágil y transparente, administrado por CAF sin cobro alguno de comisiones por su administración fiduciaria e implementación de recursos.CAF ya ha aportado un millón de dólares como capital semilla para este fondo. Estos recursos se suman a los 300.000 dólares ya destinados para garantizar ayuda humanitaria urgente. El fondo permitirá reunir aportes públicos, privados y de la comunidad internacional, y canalizarlos de manera rápida, coordinada y transparente hacia las necesidades priorizadas por las autoridades. A través de este mecanismo, Gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones y otros socios podrán realizar aportes en dólares americanos o euros. Los recursos se reunirán bajo un marco común de administración y rendición de cuentas. Este diseño permitirá una respuesta coordinada y evitar la fragmentación de esfuerzos. Queremos que este esfuerzo tenga músculo financiero, método y capacidad. Y, sobre todo, que llegue a tiempo. El fondo permitirá acompañar las distintas etapas de la respuesta. En primer lugar, la atención inmediata, mediante ayuda humanitaria, suministros esenciales, equipos de emergencia, atención de necesidades básicas y apoyo a las instituciones responsables de la respuesta. Luego, la rehabilitación de servicios esenciales, con énfasis en infraestructura y servicios críticos en salud, agua y saneamiento, energía, educación, conectividad y atención comunitaria. Y, finalmente, la recuperación y la resiliencia, mediante acciones de reconstrucción temprana, fortalecimiento de capacidades y reducción de la vulnerabilidad frente a futuros eventos.Venezuela se va a poner en pie. El apoyo decidido de toda la región demuestra que nos unen no solo la geografía, sino también una historia compartida y un destino común que nos hermana especialmente en los momentos más difíciles. Es momento de reafirmar la solidaridad y acelerar la acción para sentar las bases de una reconstrucción duradera y resiliente. Trabajar hombro a hombro y avanzar unidos es la mejor forma de acompañar a Venezuela a sanar y construir un futuro de esperanza.