El texto del artículo 3 de la Carta Orgánica del BCRA, que fija sus funciones, está exhibido en un cartel en el ingreso a la entidadSi bien no va a cumplir con aquella promesa, simbólica o no, de dinamitar el Banco Central (BCRA), el gobierno de Javier Milei se prepara para cambiar sus funciones. La Carta Orgánica de la autoridad monetaria, instrumento esencial de la política monetaria, tuvo su última reforma en 2012, en el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y hacia allí apunta el gobierno, según explicó el propio Presidente durante una reunión con legisladores oficialistas en la que se repasaron las prioridades de la agenda parlamentaria.La reforma del 2012, impulsada por la presidenta del BCRA de entonces, Mercedes Marcó del Pont, dispuso diversos cambios. El kirchnerismo puso especial énfasis en modificar el artículo 3, que establecía como “función primaria y fundamental” de la entidad “preservar el valor de la moneda”. Esa función se reemplazó por un mandato múltiple que sumó “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.PUBLICIDADCon ello, se aspiraba a que el rol del Central no se limite a contener la inflación sino que tenga también obligaciones que la orienten a fomentar el crecimiento de la economía y promocionar el empleo, pese a existir otros organismos del Estado a cargo de esas tareas. Tal fue el impulso a esa idea, que Marcó del Pont mandó a cambiar el cartel montado en el ingreso al edificio de Reconquista 266 con el antiguo artículo 3 para que pudiera leerse el nuevo.Los años posteriores no trajeron ni inflación baja ni desarrollo con equidad. Pero si fueron testigos de una consecuencia de fondo de la nueva Carta orgánica -menos anunciada pero más utilizada- que fue el cambio del artículo 20 dedicado a los adelantos transitorios. Se trata de una herramienta crucial para que el Banco Central financie al Tesoro con emisión monetaria. Antes de la reforma, los adelantos transitorios se otorgaban por un plazo de 12 meses y no podían superar el 12% de la base monetaria, a lo que podía sumarse un 10% de la recaudación obtenida por el Gobierno nacional en el último año.PUBLICIDADLa reforma del kirchnerismo elevó esos topes y añadió otro 10% de la recaudación del último año con “carácter excepcional”. También eliminó la asignación específica para el pago a organismos multilaterales, permitiendo al Poder Ejecutivo utilizar los adelantos transitorios para cualquier destino.Fachada del banco central de Argentina en Buenos Aires