El Partido Popular, que encabeza la acusación popular en el caso Leire Díez ha pedido la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, su antecesor en el cargo, Leonardo Marcos, y el director adjunto operativo (DAO) del instituto armado, el teniente general Manuel Llamas por su presunta implicación en maniobras “para inquietar el normal desenvolvimiento de la actividad investigadora de la UCO [Unidad Central Operativa]” en casos que afectaban al Gobierno. González reconoció en la comisión de Justicia del Senado que se reunió con la supuesta fontanera del PSOE, aunque negó haber participado en la trama que, supuestamente, buscaba torpedear investigaciones judiciales y policiales contra el PSOE, con especial hincapié en la Unidad Central Operativa (UCO). En su escrito, la acusación popular señala la existencia de una trama “supervisada” por el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, “coordinada operativamente” por Díez y con el “objetivo nuclear” de neutralizar a la UCO y, “en particular”, al Departamento de Delincuencia Económica y Anticorrupción (Diecan) y a su responsable, el teniente coronel Antonio Balas.Para justificar la imputación de los otros dos mandos, el PP señala en su escrito que Leonardo Marcos y Manuel Llamas ordenaron a mandos de la UCO “ponerse de perfil” y “no ser proactivos” en causas con “afectación política”, señalando específicamente el caso del hermano del presidente del Gobierno. Esta nueva petición llega después de que el juez que investiga el caso, Santiago Pedraz, haya citado como testigos a los fiscales Diego Villafañe —antigua mano derecha del ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz— y Beatriz López Pesquera, que se reunieron también con Díez.Tres reunionesEl pasado 16 de junio, la directora de la Guardia Civil negó de forma reiterada en el Senado que hubiera intentado interferir en las pesquisas de la unidad del cuerpo que dirige: “No he participado jamás, nunca, en ninguna trama o conspiración contra la UCO [...]; ni influenciada por Leire Díez ni por ninguna otra persona”.Aunque, como ya había avanzado en un comunicado, reconoció que sí se reunió con la supuesta fontanera: González relató que conoció a la exmilitante socialista cuando esta trabajaba en Correos y ella era la delegada del Gobierno en Madrid. La directora de la Guardia Civil admitió entonces haberse reunido dos veces con Díez (la tercera, señalada por la UCO, no la recordaba). Su primer encuentro en persona fue el 30 de septiembre de 2024, en una cafetería, no duró “más de lo que dura un café”, y en él no se abordó “ningún tema concreto”. En la última de sus reuniones, según declaró, Díez le planteó la posibilidad de restituir en su puesto al comandante Rubén Villalba, imputado por corrupción en la causa que se sigue en la Audiencia Nacional contra Koldo García, José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama. González incidió en que entonces cortó la conversación y le dijo a su interlocutora que lo que le pedía era imposible. “Desde entonces, jamás volví a verla”, zanjó. La UCO sostiene, sin embargo, que sí hubo contactos posteriores, mediante mensajes. González defendió entonces que había avisado a los generales Rafael Yuste y Alfonso López Malo, ambos antiguos jefes de la UCO, de estos encuentros. Sin embargo, ambos desmintieron el viernes pasado a la directora del instituto armado ante el instructor del caso, el magistrado Santiago Pedraz: los dos incidieron en que lo que afirmó González en el Senado no era cierto y que no les informó de las reuniones con la fontanera. Desde el entorno de la directora reiteraron a este periódico que ella mantiene su versión.