Hernán Gil sigue vivo bajo los escombros de un edificio derrumbado en Catia La Mar, en el estado venezolano de La Guaira. (Mikhail Makeyev/TASS)Cada pocos minutos, un centenar de rescatistas detiene la excavación y ordena silencio absoluto. Nadie golpea una chapa, nadie mueve una piedra. Durante unos segundos solo esperan una respuesta que llega desde varios metros bajo una montaña de hormigón. Hernán Gil sigue vivo.Después de casi una semana atrapado bajo un edificio derrumbado en Catia La Mar, en el estado venezolano de La Guaira, la voz del vigilante mantiene en marcha, según constató la agencia EFE en el lugar, uno de los operativos más complejos desde los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el país. Más de un centenar de especialistas acumulan ya más de 48 horas de trabajo ininterrumpido para intentar sacarlo con vida.PUBLICIDADLa misión avanza a un ritmo desesperadamente lento. Según reconstruyó EFE, Hernán Gil quedó atrapado en la garita del sótano donde trabajaba como vigilante cuando el edificio colapsó. Paradójicamente, ese pequeño espacio terminó convirtiéndose en el refugio que le permitió sobrevivir al derrumbe y resistir durante días bajo los escombros. Pero también es lo que hace que el rescate sea extremadamente peligroso.La garita del sótano donde trabajaba Hernán Gil como vigilante funcionó como refugio tras el derrumbe del edificio en Catia La Mar. (MIGUEL MEDINA/REUTERS)Sobre él descansan toneladas de concreto, hierro y otros materiales inestables. Cada bloque retirado modifica el equilibrio de una estructura que amenaza con venirse abajo. Por eso las excavadoras quedaron descartadas desde el primer momento. Los rescatistas solo pueden avanzar con herramientas manuales, retirando escombros centímetro a centímetro mientras ingenieros evalúan cada movimiento y un escáner sónico ayuda a identificar el camino más seguro.PUBLICIDAD“Estamos muy cerca, pero necesitamos máxima seguridad. Tenemos que llegar más cerca para que sea seguro sacarlo sin comprometerlo a él ni a nosotros”, explicó a EFE uno de los 64 rescatistas portugueses que participan del operativo junto con especialistas de Chile, Estados Unidos y Venezuela.El rescate de Hernán Gil avanza con herramientas manuales porque las excavadoras quedaron descartadas por el riesgo de un nuevo colapso.
100 rescatistas y una misión sin pausa: salvar a un sobreviviente que lleva siete días atrapado en un sótano venezolano
Un grupo de especialistas trabaja con herramientas manuales para llegar hasta Hernán Gil, que lleva una semana aferrándose a la vida bajo un edificio colapsado. Cada movimiento se planifica al detalle para evitar un nuevo derrumbe










