Pablo Nigro lleva casi tres décadas convenciendo a entrenadores de fútbol, jugadores y dirigentes –primero en Argentina, después en toda Sudamérica– de que la cabeza, al igual que el cuerpo, también se entrena. De visita hace unos días en Chile para participar del III Congreso Internacional Regional del Deporte y Psicología del Deporte –organizado por el Instituto del Deporte y Bienestar de la Universidad Andrés Bello y la Corporación Fútbol Más–, este psicólogo deportivo, actual presidente de la asociación de la especialidad en Argentina, vino también a presentar un libro coescrito por él en conjunto con otros destacados profesionales de ese país: Alfredo Fenili, Evelyn Bisceglia y Ariel Borensztein.Su título es “Salud mental en el deporte: más acá del alto rendimiento”: una obra que busca que todos quienes trabajan con deportistas se sensibilicen en torno a lo importante que es fortalecer la dimensión mental/emocional de quienes compiten profesionalmente. Una arista que, cuando él comenzó su carrera, a principios de los 2000 junto a las divisiones juveniles del equipo argentino River Plate, estaba lejos de ser considerada. “Los psicólogos deportivos éramos unos bichos raros que veníamos a ocupar un espacio que todavía no estaba instalado. Cuando arrancamos, nuestra principal tarea era trabajar para convertirnos en necesarios”. Nigro, que actualmente trabaja como coordinador de Educación de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), cuenta que por esos años había entrenadores que declaraban que lo que les importaba era el jugador, no la persona. “‘Y si tiene un problema, que vaya al psicólogo’, decían. Entonces yo respondía: “Pero si yo SOY psicólogo”. "Creo que la cultura argentina promueve un gen competitivo muy grande. El pueblo argentino obliga a ganar", dice Nigro, en la foto, junto al equipo de River que ganó la Copa Libertadores en 2018. MEXSPORT/PHOTOSPORT El panorama de hoy dista mucho de aquellos años. La primera señal para Pablo Nigro fue en 2012, cuando después de siete años trabajando en las inferiores de River, apoyando a varias generaciones de adolescentes que dejaban su casa y estudios en el interior del país para llegar a jugar a la capital, le pidieron que fuera psicólogo del primer equipo. A muchos de esos jugadores del plantel titular los conocía porque los había formado, y con ellos, también, había aprendido una gran lección: todo talento tiene un techo. “Vi un montón de jugadores que eran los grandes proyectos del club y que no llegaron, porque en un momento se ‘amesetaron’ y fueron superados por aquellos que venían trabajando para ser mejores”, dice. “Llegar al alto rendimiento es un espacio que no es para todos. Según las estadísticas, arrancan 100 y llegan 3”. –¿Cuánto juega ahí el factor mental? –Hace la diferencia. Y fíjate que por mucho tiempo fue el factor menos entrenado. Se creía que tenías fortaleza mental de manera innata o no la tenías. Entonces sólo se entrenaba la parte física, la técnica y la estratégica. Entrenar una “mentalidad ganadora” En sus giras por Sudamérica trabajando con entrenadores a partir de su labor en la CONMEBOL, Pablo Nigro cuenta que, cuando se les pregunta a los DT cuál de las cuatro variables –física, técnica, estratégica, mental– es la más importante a la hora de tener éxito en la cancha, “el 70% elige la mental, en todos los países”. Un buen trabajo mental permite a los jugadores muchas cosas: mantener la sangre fría cuando las cosas se ponen cuesta arriba; reponerse rápidamente ante una derrota, administrar la fuerza en los momentos clave y no dormirse en los laureles cuando los números están a su favor. Sin embargo, hay algo más instintivo, más visceral, que también juega un factor crucial a la hora del triunfo: la mentalidad ganadora. “Es esa creencia que les permite a los deportistas saber todo el tiempo que van a ganar. O que tienen todo para ganar”, explica el psicólogo deportivo. Nigro cita algunos pasajes del documental “Rafa”, que repasa la exitosa carrera del tenista español Rafael Nadal. “Desde el inicio de su carrera, Nadal tenía un serio problema en el pie, y jugó y ganó más de 20 Gran Slam con un gran dolor. Pero él entraba a la cancha convencido de que iba a ganar”. Lo que hacen los psicólogos es cultivar las herramientas necesarias para que los jugadores tengan la confianza de que cuentan con las capacidades para sacar adelante un partido. “La confianza varía mucho, es muy endeble, muy dinámica. Por eso, a través del entrenamiento, de la preparación, de los cuidados, puedes entrar a una competencia sabiendo que tienes las chances de ganar”. –¿Todos los deportistas exitosos, entonces, tienen esta “mentalidad ganadora, esto de “creerse el cuento”? –Totalmente, pero la creencia no es automática. La creencia se construye. Un “gen competitivo” Otro rasgo que juega a favor a la hora de ganar es lo que Pablo Nigro llama “el gen competitivo”: la razón, según él, de por qué Argentina está a la cabeza mundial de varias disciplinas deportivas, como el rugby, el básquetbol, el hockey y, por cierto, el fútbol. “Me cuesta decirlo, porque soy argentino, pero creo que la cultura argentina promueve un gen competitivo muy grande. El pueblo argentino obliga a ganar. Entonces, cuando vamos a unos Juegos Olímpicos, si no trajiste medalla es un desastre. Por eso, los deportistas argentinos compiten, se adaptan rápidamente y quieren cambiar. Mentalmente buscan todo el tiempo superarse. No siempre ganan, pero siempre compiten”. –¿Cómo observas lo que pasa con la Selección Chilena y su incapacidad para formar hoy una nueva generación ganadora como la que hubo en la época de los entrenadores Bielsa y Sampaoli? –No sé muy bien cómo abordar la pregunta, pero sé que me entenderás: soy un convencido de que los procesos son los que llevan a los resultados y, a veces, cuando esos procesos no están bien armados, no hay jugador que salve (la situación). Imagínate a Messi: este es su sexto mundial. De los seis, sólo ha ganado uno. Perdió cuatro. De Rusia salimos de una forma tremenda; en Sudáfrica, con Maradona, también –dice Pablo Negri, y agrega: “Uno podría decir: ‘Tenías al mejor y no lo aprovechaste’. Pero es que es un proceso, y ese proceso lleva tiempo, se va trabajando desde las inferiores, proyectando a los jugadores no sólo en el aspecto físico –que en Chile se prepara muy bien–, sino también en el aspecto mental. Y no tiene que ver sólo con poner a un muy buen técnico a trabajar en el primer equipo. ¿Qué hacemos con los que vienen atrás? Porque los que te van a dar de comer son los juveniles. Hay jugadores chilenos que claramente son de un nivel tremendo, pero se corta el proyecto y arranca un proyecto nuevo, con otras piezas, y se rompe lo que se construyó. No hay que buscar un nuevo Arturo Vidal ni un nuevo Alexis; no hay que reemplazar, hay que formar buenos jugadores”. “Soy un convencido de que los procesos son los que llevan a los resultados y, a veces, cuando esos procesos no están bien armados, no hay jugador que salve (la situación). Imagínate a Messi: este es su sexto mundial. De los seis, sólo ha ganado uno. Perdió cuatro". Pablo Nigro cuenta que actualmente está trabajando en un proyecto con la selección de fútbol de Venezuela, que nunca ha logrado clasificar al mundial. “Lo que ellos quieren es armar un proyecto a largo plazo. Ya llevan ocho años. Uno podría decir: ¿Qué pasa que no clasifican? ¿Es que son malos? No, no”. –Ahora que estamos en pleno mundial, ¿cómo ves a las selecciones sudamericanas que están compitiendo? –Gracias a Dios, Colombia tiene psicólogo, Paraguay tiene psicólogo, Brasil tiene psicólogo, entonces se le está dando lugar a la parte mental, que es muy importante porque los entrenadores no tienen mucho tiempo de trabajo con los seleccionados. Durante las eliminatorias, el psicólogo recibe a los jugadores dos días antes de un partido, juegan dos partidos y se van. Los ven una semana, por lo que tienen que pensar estrategias muy de golpe, de momento. No puedes agarrar a un jugador y abrazarlo y decirle: “Confío en vos”, porque apenas lo conoces. Ese vínculo se genera con el tiempo. "Hoy confiamos en la selección porque viene a salir campeón del mundo, porque el equipo vino bien en las dos últimas Copas Américas; viene en un proyecto, pero este proyecto se va a terminar y arrancará otro", dice Nigro. –¿Y cómo ves a Argentina? –cLa cosa es que el próximo proyecto también tiene que ser uno a largo plazo y que no sea querer hacer lo mismo que hizo en la anterior, salir campeón. No. Salir campeón es muy difícil. Pero ciertamente va más allá de las individualidades. Mucho más allá, para mí. –Si pudieras darle un mensaje a las federaciones y selecciones que compiten en el Mundial 2026, sobre algo que probablemente están descuidando en la preparación mental de sus jugadores, ¿cuál sería? –La salud mental. Y hablo de algo que va mucho más allá del rendimiento y la salud psicomental. Hoy por hoy, el deportista se anima a hablar –algo que antes no hacía– y nos encontramos con jugadores diciendo: “Lo estoy pasando mal”, aun siendo rico, famoso y campeón del mundo. Y eso tiene mucho que ver con que antes el hablar los perjudicaba, si decían que tenían depresión los sacaban del equipo. Hoy se tiene en cuenta eso y también el formar jugadores sanos. Queremos un deporte sano con deportistas sanos. A los futbolistas los profesionalizamos, los llevamos a un lugar de superexigencia. ¿La consecuencia? Se olvidan de que esto es un juego. Hay unos que pueden seguir sin problemas, pero hay otros que se queman y empiezan a pasarlo mal.
Pablo Nigro, psicólogo deportivo: “Chile no debe buscar un nuevo Vidal ni un nuevo Alexis, hay que formar buenos jugadores” - La Tercera
El actual presidente de la Asociación de Psicología Deportiva de Argentina, miembro de la CONMEBOL y durante 20 años psicólogo de River Plate, visitó la Universidad Andrés Bello para hablar de fútbol y de por qué la cabeza también se entrena. En esta entrevista cuenta por qué Chile no ha logrado tener una nueva “Generación Dorada”, analiza la fortaleza psíquica de las selecciones sudamericanas que disputan el mundial y envía un mensaje a los equipos en competencia: “Cuiden su salud mental”.








