​El sosiego del amor pone en marcha esa sintonía natural que nos invita a pasar página de la banalidad de lo superfluo. Nada nuevo dicen mis palabras, pero sí se visten de gala para compartir esos nobles sentimientos que nacen del corazón. No hay mejor bálsamo para curar las heridas que la capacidad de amar en estado puro.​Una vez que estos sentimientos afloran desde los manantiales de la excelencia, todo es tranquilidad y calma. Ya no nos importarán los valores materiales, inventados en la orilla contraria al amor; se difuminarán de forma indolora desde lo más profundo de nuestra alma, dejando vía libre a la felicidad que nos merecemos desde la grandeza del universo que habitamos. (O)Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, España