El proceso que recién concluyó en Morena para registrar a los que quieren ser llamados “Coordinadores Estatales de Defensa de la Transformación” deja tres estampas: La estampa de la hipocresía. En Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha tenía dos “delfines” preparados para su sucesión. El Plan A era Enrique Inzunza, su poderoso secretario de Gobierno a quien en 2024 volvieron senador. El plan B era su ahijado, Juan de Dios Gámez, a quien de la nada hizo presidente municipal de Culiacán. Estados Unidos se les atravesó. Ambos personajes fueron implicados con el crimen organizado. La presidenta Sheinbaum se ha empeñado en defenderlos de estas acusaciones diciendo que no hay pruebas de que sean narcopolíticos. Pero ninguno de los dos se registró en Morena para ser “coordinadores estatales...”. ¿Qué pasó? ¿Ya no van a ser candidatos? ¿Por qué? ¿Por qué interrumpir los planes de que alguno de los dos sea el próximo gobernador de Sinaloa si son tan inocentes? ¿Y por qué todos los que sí se registraron tomaron distancia de Rocha Moya, si no hay pruebas? La estampa de la impunidad. Andrea Chávez en Chihuahua es la candidata de La Barredora. Si en México no hubiera impunidad, Andrea Chávez, por mérito propio y por mérito de grupo, no podría competir a ningún cargo de elección popular. Por mérito propio porque se le han descubierto abiertamente actos anticipados de campaña y financiamiento ilegal que ella misma ha reconocido públicamente. Aceptó que empresarios le han dado dinero para sus “caravanas de salud” que llevan su fotografía. ¡Y qué empresarios! Los contratistas del grupo político que encabeza Adán Augusto López y del que Andrea Chávez es figura destacadísima. Pero más allá de esto, este es un grupo político al que el gobierno federal de Claudia Sheinbaum ha vinculado con un cártel del crimen organizado: La Barredora. ¿Cómo es posible que tenga la senadora Chávez el descaro de inscribirse como aspirante a la candidatura al gobierno? La impunidad. La estampa de la farsa. En Guerrero, Félix Salgado Macedonio exhibió a Morena. Sí. Exhibió a su propio partido. Declaró que se iba a inscribir porque el proceso no era para elegir candidato al gobierno, para lo que él está inhabilitado internamente dado que su hija es la actual gobernadora. El proceso, lo ha dicho Morena, es para elegir a un “coordinador estatal en defensa de la transformación”. No hay nepotismo ahí. Con este lance, Salgado Macedonio exhibió que este proceso es una farsa para burlar la ley y que Morena tenga candidatos a gobernador meses antes de que la ley lo permita. El simple hecho de que sólo los 17 estados que tendrán elecciones de gobernador en 2027 elegirán “coordinador”, ya era muestra evidente de la trampa. Nadie les va a decir nada: tienen al INE y al Tribunal electoral en la bolsa. Lo que tanto criticaron hoy lo hacen de manera descarada. Con esa doble moral que ya se les adhirió a la piel. historiasreportero@gmail.comÚnete a nuestro canal