Entre los campos principales de entrenamiento de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas emerge tímido un edificio de dos plantas que no aparenta tener demasiada personalidad... pero esconde casi todos los secretos de la selección española. En la parte de abajo están los vestuarios de las distintas categorías, incluida la absoluta, y arriba hay varios despachos y una sala grande. En ella, un espacio diáfano, trabaja Luis de la Fuente (Haro, 1961) junto a todo su equipo. Lopetegui fue el último seleccionador que tuvo un despacho propio en la RFEF. La llegada de Luis Enrique provocó que se tumbaran las paredes y el cuerpo técnico trabajara en una única sala, y De la Fuente ha continuado así, siempre favorable al trabajo en equipo y a las decisiones colegiadas.En Chattanooga, cuartel general de España en este Mundial hasta ayer, las cosas han funcionado igual. El cuerpo técnico disponía de dos oficinas compartidas, dos espacios abiertos, uno en el hotel de concentración en la ciudad y otro en la Baylor School, donde ha entrenado a diario la roja. “Le gusta mucho compartir el trabajo con los suyos. Y es muy cercano. Su metodología y su carácter le diferencian claramente de sus predecesores, es más cercano que Luis Enrique, por ejemplo, y tiene una apuesta firme por el espíritu de grupo. Además, todo su equipo lleva años en la Federación, son de la casa”, apuntan desde Las Rozas. “Es muy cercano con el cuerpo técnico, pero también con los servicios médicos y con todo lo que rodea a los futbolistas. Es muy exigente pero muy cercano, y eso es importante para hacer grupo”, agrega Santi Denia, que trabajó durante muchos años con él en la RFEF.Cuentan los que le conocen que este carácter cercano es el que le permite lidiar con los problemas cuando surgen. En el Mundial, el empate ante Cabo Verde levantó una ola destacada de críticas pero De la Fuente supo mantener la calma y enderezar el rumbo. “Es muy bueno en eso. Todas las experiencias que ha acumulado, errores y eliminaciones a lo largo de los años, le han hecho aprender que en los momentos difíciles ha de mantener la tranquilidad y, en cambio, que cuando todo está calmado es cuando debe apretar más al equipo”, desvela amablemente Denia.El ya manido debut en el Mundial, sellado el sorprendente empate ante Cabo Verde, empujó a De la Fuente a agitar un tanto a su equipo de cara al segundo duelo ante Arabia Saudí, haciendo hasta cuatro cambios en el once. Al seleccionador no le tiembla el pulso, como acreditan los hechos. “Yo era más clásico –recuerda Santi Denia– pero Luis es muy valiente y cuando detecta algo y hay jugadores entrenando bien no tiene problema en hacer cambios. Recuerdo que sucedió con Olmo en la sub 21 o también cuando cambió a Oyarzabal de posición en la Eurocopa. Cuando detecta algo pregunta a su equipo pero acaba tomando decisiones”.“Luis intenta hacer las cosas fáciles a la gente de su alrededor”, destaca Santi DeniaMás allá de su figura como entrenador, De la Fuente también esconde una personalidad muy marcada. Personas que han trabajado con él en la RFEF le describen como “cariñoso, amable y educado”. Los que le conocen hacen mucho hincapié en que hace las cosas muy fáciles a los de su alrededor y en el buen ambiente que genera. “Más de una vez he tenido que pedirles que se callen porque no paraban de reír y las paredes son de cartón”, bromea una persona que ocupa uno de los despachos cercanos al del cuerpo técnico.La victoria de España en la pasada Eurocopa acabó de convertir a De la Fuente en un personaje público. Cada vez con más asiduidad le han ido llegando peticiones para que haga pregones o para que dé charlas en Universidades y propuestas de muchos otros tipos. Tal es así que a finales del 2024, justo después de la Eurocopa, decidió contratar una agencia de comunicación para que le llevara todos estos temas.El seleccionador español, además, es una persona a la que sus allegados definen también como “coqueto”. A pesar de tener que llevar ropa deportiva cuando está trabajando siempre va perfectamente arreglado, presta mucha atención a lo que se pone. Llama especialmente la atención el arsenal de gafas del que dispone, una para cada ocasión.Lee tambiénAtento a su imagen hasta la coquetería, es creyente y le gustan Julio Iglesias, los toros y la historia de RomaA nivel personal, De la Fuente nunca ha ocultado sus gustos. Al margen de profesar la religión católica, como repite habitualmente en sus ruedas de prensa –aunque no suele utilizar la capillita que Ángel María Villar hizo construir en Las Rozas–, es un amante de los toros y muy buen amigo del diestro Emilio de Justo. También es fiel seguidor de Julio Iglesias, con su Quijote como canción de cabecera. Además, es habitual verle con un libro sobre historia de Roma en la mano. Le gusta mucho el estoicismo, que aplica en muchas ocasiones en su trabajo, y Marco Aurelio es su emperador favorito.Así es Luis de la Fuente, por dentro y por fuera. “Como un padre”, subraya Santi Denia. El padre de la familia, como tanto le gusta definir a España.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.
Luis de la Fuente, el padre de la familia
Personas cercanas al seleccionador le describen como técnico y como persona







