La mayoría de las veces las redes sociales son un vórtice del mal y otras, como milagrosamente, un grupo de personas se une para convertirlas por un instante en un rincón más amable. La luz se hizo en el reino de la cobardía y el body shaming cuando el mundo redescubrió al actor Billy Zane (Chicago, 60 años) durante una entrevista en el estreno de la última temporada de The Boys. Una periodista le hizo una pregunta sobre si prefería su papel en Tombstone o en Titanic y no importó tanto su respuesta —una broma sobre el catering de Titanic y la intoxicación por “polvo de ángel” que sufrió parte del equipo de rodaje— como su soltura a la hora de responder y su aspecto relajado y atractivo. Lucía su imagen habitual desde hace un tiempo: un frondoso bigote canoso, las sienes rapadas y unas elegantes gafas de pasta sobre su cráneo reluciente. Fue suficiente para despertar pasiones. “Uf, es tan guapo. Envejece como el buen vino”, sentencia uno de los comentarios. “¡Amo a Billy Zane, veré cualquier cosa en la que esté!”, leemos en otro. El aspecto de Zane no sorprenderá a quienes sigan su prolífica carrera, pero contrasta con el de otros actores de su generación cuyos rostros adulterados por las operaciones y los retoques estéticos los sitúan en una edad indeterminada y adulterada, cuyo equivalente entre las personas reales, ajenas a Hollywood y las celebrities, no existe. No es solamente su atractivo físico natural, sus profundos ojos oscuros, herencia de sus ancestros griegos, su mandíbula perfecta, sus labios carnosos y su aspecto acorde con sus sesenta años —sesenta años de alguien que puede permitirse unos cuidados determinados, ojo—; también es el encanto que desprende: “Este hombre sigue luciendo genial, es elocuente, tiene un gran sentido del humor y una sonrisa que puede iluminar una habitación”, es uno de los muchos comentarios que adulan su aspecto.Muchos señalaron su parecido con el James Bond por antonomasia. “Debería interpretar a Sean Connery en una película biográfica”, dice alguien. “Se está convirtiendo lentamente en Sean Connery”, apunta otro. Al igual que él, esto hay que recordarlo, utilizó bisoñé en los inicios de su carrera, pero ambos alcanzaron el cenit de su atractivo cuando se desprendieron de él. Un viaje que han recorrido otras estrellas como John Travolta. Y aunque parece plenamente satisfecho consigo mismo, a veces reconoce que echa de menos su antiguo look. “Mi yo del futuro quiere mi pelo”, reconoce en un comentario en su cuenta de Instagram, donde es bastante prolífico.Todavía no ha sido Connery, como piden en redes sociales, pero sí fue otro guapo canónico del cine clásico. En Waltzing with Brando, uno de sus últimos papeles, interpretó a Marlon Brando en una de las épocas menos conocidas del turbulento intérprete de El último tango en París, cuando contrató a un arquitecto para diseñar un retiro ecológico en Tahití. El hombre que pudo bailarAl margen de la belleza de sus rasgos, hay poco en común en las biografías del torturado Brando y el relajado Zane. Sus padres, familiarizados con el arte dramático, le facilitaron el acceso a la interpretación y llegó a ella por la puerta grande. Cuando llevaba apenas un par de semanas en Hollywood, hizo el casting para ser uno de los abusones de la pandilla de Biff Tannen en Regreso al futuro. “Un verdadero bautismo de fuego”, reconoció. Interpretó sus escenas dos veces, la primera con Eric Stoltz, el Marty McFly original, y después con Michael J. Fox, el definitivo. “Stoltz era un gran actor; fue una gran experiencia. [Con Michael] fue una película completamente diferente, pero muy divertida. Fue agradable tener una segunda oportunidad en tu primer intento”. Su personaje volvió para la secuela, pero no tuvo tiempo para festejar su buena estrella. Poco después y en el último momento perdió un papel que habría cambiado su carrera, el Johnny Castle de Dirty Dancing. En la prueba final solo quedaban dos parejas, Patrick Swayze y Jennifer Grey, los elegidos, y Sarah Jessica Parker y él. “Yo bailaba, pero él era un bailarín profesional. Sabía moverme, pero no era una estrella de Broadway”. Hay pruebas de cómo habría sido la historia de amor más famosa de los Catskills con él como profesor de baile.Sarah Jessica Parker, Winona Ryder, Benicio del Toro and Adrian Zmed were all considered for roles in Dirty Dancing.But Billy Zane’s audition tape is the one you simply must watch pic.twitter.com/7mDEWg1s5I— Netflix (@netflix) December 3, 2019