Una de las pocas cosas que han resultado inamovibles en los onces de Thomas Tuchel durante la primera fase ha sido la presencia de Jude Bellingham. Y eso no estaba nada claro en los últimos meses. La tensión entre ambos, casi desde que el técnico tomó el mando de la selección inglesa a principios de 2025, ha sido pública y evidente. En la temporada que ha desembocado en la cita estadounidense, el alemán no ha dado muestras de que el mediapunta del Madrid sea alguien irrenunciable para él.La distancia se tradujo, incluso, en un reproche del entrenador al comportamiento del jugador en la derrota contra Senegal de hace un año. La palabra que usó fue “repugnante” (en realidad, citando un comentario de su madre), una expresión de la que luego se disculpó. Y en noviembre (sin citar a nadie), advirtió de que revisaría la reacción de Bellingham tras ser sustituido en el partido ante Albania. El jugador, mientras, tampoco ha ocultado en sus habituales comentarios de pasillo que su relación con Tuchel no era, precisamente, la más calurosa. La fricción entre los dos ha sido uno de los puntos de debate más recurrentes en Inglaterra en la sala de espera del Mundial. También porque el técnico avisó de que su presencia en las alineaciones no se debía dar por hecha. Sin embargo, el arranque del torneo ha producido, al menos, una tregua: el futbolista ha sido un fijo en los onces y este se ha mostrado como uno de los más productivos en un equipo al que todavía le faltan muchas cosas por engrasar. De las seis dianas de la selección, él ha participado en tres. Metió el tercero ante Croacia (4-2) y decidió la victoria contra Panamá (2-0) con otro tanto y una asistencia a Kane. “Otros también pueden dar un paso adelante, tenemos muchos jugadores ofensivos”, afirmó Tuchel este martes sobre la producción de Jude y Kane (tres goles). Con el madridista, su oportunismo en el área ha sido, de nuevo, el factor diferencial frente a los intentos de todos los técnicos, pasados y presentes, por integrarlo en la salida del balón. También su capacidad para aparecer en los grandes torneos: cinco de los ocho tantos con Inglaterra los ha logrado en Mundiales (tres) y Eurocopas (dos). Este miércoles (18.00, Dazn), tiene una cita contra la República Democrática del Congo en dieciseisavos. “No estoy seguro si es una reacción, pero es lo que esperamos de él”, apuntó Tuchel el pasado domingo después de derrotar a Panamá, con Bellingham como el inglés que más ocasiones creó (cuatro). “Fue muy positivo desde el primer día de concentración. Se compromete plenamente con todo lo que le exigimos como jugador de equipo y luego aporta calidad individual. Así que bien hecho hasta ahora, tiene que seguir”, le reclamó.En uno de los momentos de más incertidumbre en los últimos meses sobre cuál sería el papel de Bellingham, el seleccionador advirtió de que Kane, Jude y Foden no podían compartir titularidad porque, si no, la estructura se resentía. La consecuencia fue que Foden y Cole Palmer se quedaron fuera del Mundial. El técnico explicó que él no iba a meter con calzador en el once al mayor número de jugadores de calidad, sino que cada uno debía actuar en su puesto. “En lugar de buscarles una posición a los mejores solo para tenerlos en el campo, tal vez sea mejor colocar a cada uno en su mejor posición y que haya una competencia”, señaló, en referencia también a la competencia que Bellingham tenía con su amigo Morgan Rogers, suplente en las dos citas iniciales del Mundial. De toda esta rivalidad interna, el siempre discutido Jude es, de momento, el triunfador en una Inglaterra en la que Tuchel insiste en jugar “siguiendo unos patrones” y en equipo. “Si lo hacemos sin estrategia, nadie sabe lo que piensa el otro. Siento que cada vez lo entendemos mejor. Y Jude forma parte de ello”, indicaba estos días. El fútbol de la selección, sin embargo, se ha mostrado a menudo justo de ideas y fluidez. En ataque, el técnico no ha dejado de mover los extremos (empezó con Madueke y Gordon, y ante Panamá eligió a Saka y Rashford); en el centro de la defensa, Marc Guéhi sustituyó a John Stones; y en los laterales los cambios han sido frecuentes por las lesiones (Jarell Quansah y Reece James no están disponibles). No hay muchas piezas que hayan permanecido intocables: el meta Pickford, el central Konsa, el centrocampista Elliot Anderson, el pichichi local Kane y el oportunista Bellingham, cuya última ocurrencia ha sido decir que le gustaría ser James Bond. A Tuchel se lo contaron este martes y el hombre no sabía dónde meterse. “Yo vivo en mi burbuja, no puedes preguntarme esas cosas”, reaccionó con una sonrisa.