Cuarenta años después, México volvió a escribir una página grande en una Copa del Mundo. El Tricolor derrotó 2-0 a Ecuador en los Dieciseisavos de Final y consiguió una victoria de eliminación directa que durante décadas parecía imposible de alcanzar.Lo hizo con personalidad, con futbol y con una versión que ha logrado reconciliarse con su gente. Este equipo ilusiona porque cuando decide jugar, recupera, toca y resuelve. Y esa noche volvió a mostrar justamente esa cara.La espera fue larga. Una tormenta eléctrica obligó a retrasar una hora el arranque del encuentro en el Estadio Ciudad de México. La afición permaneció expectante, paciente, como si supiera que algo importante estaba por suceder.

Jugadores de México festejan el gol contra Ecuador en el Mundial 2026 (Reuters)

Cuando el balón comenzó a rodar, México salió decidido.Desde el inicio tomó la posesión y comenzó a instalarse en territorio ecuatoriano. En el primer aviso, Roberto Alvarado encontró espacio, estrelló la pelota en Pacho y el rebote terminó paseándose por el área sin que ningún mexicano pudiera conectar.La presión continuó. Gilberto Mora intentó con un disparo lejano que salió desviado. Después fue Luis Romo quien probó suerte con el mismo destino. México generaba, insistía y mostraba intensidad.Raúl Jiménez tuvo una de las más claras tras un gran servicio de Romo. El delantero conectó de cabeza, pero el remate tampoco encontró portería. El lamento de los seguidores se escuchó como estruendo.En medio del dominio mexicano apareció un momento incómodo: durante el primer saque de meta ecuatoriano se escuchó nuevamente el grito discriminatorio desde la tribuna, una conducta que tantas sanciones y cuestionamientos le ha generado al futbol mexicano.Dentro del campo, el equipo seguía insistiendo.Juliàn Quiñones comenzó a convertirse en el hombre diferente. El atacante atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y en este Mundial está construyendo una historia propia. Abrió para Alvarado y provocó otro tiro de esquina. Después volvió a aparecer Gilberto Mora, atrevido, sin miedo al escenario, con esa personalidad poco común para un jugador tan joven.Ecuador apenas comenzaba a salir.Hasta que al minuto 22 llegó el premio. Alvarado realizó un gran recorte y encontró a Julián Quiñones. El delantero recibió por izquierda, aceleró rumbo al área y sacó un disparo de derecha imposible para el arquero y para Pacho. El estadio explotó.