Tras la confirmación de los resultados electorales que definieron a Abelardo De La Espriella como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, diversos grupos emitieron un pronunciamiento público.¿Cuáles son las propuestas en educación de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella?La Federación Regional de la Libertad Religiosa (Ferlir) y la corporación Formación Humanista y Cívica para Colombia divulgaron un documento dirigido a la administración entrante. El texto, respaldado por diferentes sectores sociales, plantea una serie de requerimientos relacionados con la dirección institucional que tomará el nuevo gobierno durante los próximos cuatro años.“Es absurdo. No es normal”: Yokoi Kenji pone sobre la mesa un cambio para la educación en ColombiaEn el desarrollo del comunicado, las organizaciones civiles y religiosas indicaron que la elección de la fórmula conformada por De La Espriella y José Manuel Restrepo representa una modificación en el enfoque del Estado.Los voceros y firmantes del documento expresaron que este escenario político debe facilitar el retorno a los principios que sostienen la tradición republicana de la nación. Dentro de estos valores fundamentales, las entidades destacan la estructura de la familia, el humanismo, la defensa de la propiedad, la dignidad humana y el bienestar común.El panorama de las políticas para la educación y la culturaLas agrupaciones responsables de la misiva argumentaron que los sectores de la educación y la cultura nacionales han estado influenciados de manera constante por agendas de corte progresista.Ferlir y corporaciones civiles piden al nuevo gobierno excluir el progresismo de la educación. Foto: Getty ImagesLas instituciones señalaron que este enfoque desplazó progresivamente a la cultura de base cristiana de los lineamientos de desarrollo social. Ante el diagnóstico planteado, los representantes del sector afirman que la nueva administración no debe enfocarse únicamente en la mejora de la gestión vigente, sino en aplicar una restauración de fondo.Respecto a la administración de estas áreas, el documento detalla que las carteras culturales y educativas no pueden limitarse a la ejecución de proyecciones económicas o métricas de gestión.Las entidades firmantes expusieron que estas instituciones del Estado deben configurarse como los canales principales para materializar el retorno a los principios fundacionales del país. Esta perspectiva busca una modificación estructural en la manera en que el gobierno nacional aborda la formación y la instrucción ciudadana desde el poder ejecutivo.Características del perfil sugerido para los futuros ministrosPara garantizar el cumplimiento de los objetivos expuestos, las organizaciones definieron un perfil con características específicas para las personas que asumirán el liderazgo de estos ministerios.Sectores tradicionales proponen a la nueva presidencia un perfil conservador para los ministerios. Foto: Cortesía Universidad de San Buenaventura / Suministrada a El País.La carta oficial detalla que los funcionarios designados deben poseer independencia política para asegurar que sus decisiones administrativas no estén condicionadas por compromisos partidistas previos. A su vez, el texto establece como requerimiento esencial que los directivos tengan una comprensión técnica de la doctrina que soporta los valores tradicionales del territorio nacional.Como última condición para los nombramientos, las organizaciones solicitaron que los futuros integrantes de este gabinete demuestren posturas públicas distantes de los movimientos progresistas.Los autores del pronunciamiento explicaron que el perfil busca evitar la incorporación de líneas ideológicas distintas dentro de un gobierno que estructuró su plataforma bajo la promesa de una administración diferente. El documento finaliza reiterando la disposición de los sectores académicos y educadores para respaldar los procesos de transición del gobierno entrante.
Ferlir y corporaciones civiles piden al nuevo gobierno tener en cuenta estas medidas de la educación
Grupos religiosos solicitaron al presidente electo designar ministros de Educación y Cultura, bajo ciertas medidas.








