La administración de Loterías de Francia, La Française des Jeux (FDJ), repartió un premio especial el pasado 24 de abril con motivo del 50 aniversario de la Super Loto. Nada más y nada menos que 13 millones de euros. El boleto premiado se selló en el departamento de Orne. Hasta aquí, todo normal. Lo raro comenzó el pasado 4 de junio. La FDJ comunicó a través de sus redes sociales que había iniciado una investigación para encontrar al ganador del sorteo, que aún no había cobrado el premio. Incluso habilitó una línea de teléfono para recabar información sobre el ganador desconocido. El pasado día 22 de junio lanzó un aviso casi desesperado: según la ley, el premio caducaba en la medianoche del 23 de junio, dos meses después del sorteo, y pedían toda la colaboración posible para hallar al premiado. Cumplido el plazo, nadie presentó el boleto, con lo que el premio quedó vacante. Desde la FDJ no se explican qué ha podido suceder con una persona que tras tener la mejor de las suertes —ganar la lotería— se dio de bruces con la peor —no darse cuenta de que la había ganado—.