Carles Ruipérez Tirado | AtlantaEnviado especial 30/06/2026 21:18 Actualizado a 30/06/2026 21:39 Hay que hacerle un monumento. Que le tomen las medidas. En el Mundial de los goleadores, Erling Haaland dio el billete a Noruega para octavos de final. No podía ser otro. Cuando muchos pensaban en la prórroga, él liquidó el encuentro con el quizás el más importante de los 60 goles que ha hecho (en 53 partidos) con Noruega. ¿El más bonito? No. ¿El más difícil? Tampoco. Pero había que estar ahí. Y él no falló. Los habilidosos Nusa, el menos vikingo de los noruegos, y el pequeño Diallo, el menos físico de los marfileños, se habían neutralizado y habían empatado el encuentro pero entonces apareció la impasible ley de Haaland para deshacer las tablas. Noruega, la primera europea que se clasifica, se cita con Brasil en octavos.Los extremos puros empiezan a convertirse en los nuevos unicornios, lo que en la década pasada era los centrales zurdos. En el fútbol actual cuando aparecen futbolistas que encaran se dispara su cotización. En el campo los aficionados saben que pueden esperar de ellos cualquier cosa. A esa estirpe pertenecen el marfileño Yan Diomande y el noruego Antonio Nusa, que en Dallas llevaron por la calle de la amargura a sus marcadores. Pero cuando se trata de decidir, ninguno como Haaland, el más implacable.En 53 partidosEra un tanto sencillo pero es el más importante de los 60 que ha celebrado con la selección de su paísA Diomande se le reconoce por la cinta en el pelo, a Nusa por el rubio tintado de su cabello. Pero sobre todo destacan por lo que inventan. El partido se aceleraba cada vez que arrancaba Diomande, que logró que Costa de Marfil tuviese más dominio en el arranque del encuentro de dos combinados poco habituados a estas lides. Los Elefantes, que prefieren las combinaciones rápidas y cortas, insistían en atacar por su lado, por donde también se incorporaba Konan. Y el pobre Pedersen sufría en cada acometida por su costado.Nada que ver con lo que hacía en otro bando Sorloth en la derecha, donde parecía un gigante encerrado, totalmente desaprovechado el delantero del Atlético como falso extremo. Pero ni Bonny ni Pepé acertaron a finalizar bien todo lo que generaba Diomande con su desborde, que era mucho.Por su parte, pasado el momento de abogio, Noruega acabó mejor la primera parte. En ese sentido, en algún momento tenía que verse el descanso que Solbakken había dado a sus titulares contra Francia, renunciando a luchar por la primera parte. Solo Berg repetía en el once, el resto no jugaba desde el 23 de junio.Al que más fresco se le vio fue a Nusa, al que no pudieron frenar ni Guéla Doué y Pepé haciendo un dos contra uno. Recortó hacia dentro, levantó la cabeza y metió una rosca espectacular ante la que nada pudo hacer Fofana con su estirada. Un gol de bandera que dio mucha confianza a Noruega, que pudo marcharse al descanso con más ventaja. Pero el remate de Haaland lo cortó Agbadou y el cabezazo de Sorloth, tras un córner, se paseó por el área pequeña.De la banda a la redEl encuentro estaba igualado después de dos grandes acciones de los extremos Nusa y Amand DialloFaé, el seleccionador marfileño, fue muy ambicioso y recurrió pronto a Amand Diallo y Wahi. Le dio buen resultado la apuesta porque, además, la salida del campo de Nusa y el desaparecido Sortloth coincidió con el empate de Costa de Marfil. Un golazo de Amand Diallo, que hizo la pared en el área con Pepé antes de fusilar con la zurda, para igual el gran tanto de Nusa.Parecía tocada Noruega pero cuando más lo necesitaba apareció Haaland. Berg, el pivote del Bodo/Glimt llegó de segunda línea para sorprender con un pase atrás, donde el goleador solo tuvo que empujar. Un gol sencillísimo, y más para el mejor finalizador del mundo, que cortó el camino de una atrevida Costa de Marfil.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour